1. Albast.Capítulo 24


    Fecha: 16/02/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Alex Blame, Fuente: TodoRelatos

    ... más sexy del mundo entre sus brazos. Cerró los ojos y notó unos dedos que la exploraban entre el agua caliente. Al principio, como todos los jóvenes, había sido muy brusco, pero pronto había aprendido a ser también delicado cuando era necesario y aquellos dedos en su sexo eran pura delicia. Apenas habían salido del agua, cuando se oyó el pestillo de la puerta. Con una sonrisa, salieron corriendo y rodearon a Lotte como lobos hambrientos. Lotte se sobresaltó un instante, parecía un poco sudorosa y tenía los labios entreabiertos y la mirada húmeda. Hilde pensó que llevaba toda la tarde imaginando aquel momento mientras se abalanzaban sobre ella.
    
    Lotte apenas pudo mantenerse en pie en sus finos tacones, mientas Hilde y Marcus tiraban de su bata y su ropa, se deshacían de sus gafas y la dejaban en ropa interior. La joven investigadora intentó exhibirse semidesnuda, con las bragas, el sostén y las medias como toda indumentaria. Pero Marcus y ella estaban tan calientes que apenas le dieron un instante de tregua, antes de arrancarle las bragas y sacarle el sujetador.
    
    —¡Uf! Chicos, por favor, más despacio. —se quejó Lotte mientras Marcus se agachaba entre sus piernas y Hilde se colaba entre sus labios. En cuestión de segundos Lotte estaba gimiendo intensamente y pidiendo a Marcus que la follara. El joven sabía que, al contrario que Hilde, a ella le gustaba el sexo duro al principio, así que la acorraló de cara a la pared y la empotró contra ella con su polla. Hilde ...
    ... alternaba los besos a Lotte con las caricias en los testículos de Marcus. La visión de los dos jóvenes follando, el tan grande y musculoso, copulando con todas sus fuerzas, mientras la frágil y voluptuosa Lotte aguantaba a duras penas, con todos sus músculos en tensión y su sexo chorreando de placer la excitaba sobremanera.
    
    Todas las preocupaciones por el día siguiente se evaporaron mientras se tumbaba en la cama y abría las piernas, mostrando a Marcus su sexo abierto para sus amantes. Se acarició con suavidad sin pensar en el mundo, en la guerra o en la muerte que se empeñaba en revolotear insistentemente en torno a ellos. En ese momento nada era tan urgente que no pudiese esperar.
    
    —¿Crees que los demás también se habrán encontrado con esto? —después de dos horas de subida, aun les quedaba un buen trecho.
    
    —Teniendo en cuenta la situación del castillo es muy probable. —contestó Nadia— Será mejor que guardes ese aliento, si quieres llegar arriba antes de que anochezca.
    
    Afortunadamente, el último tramo fue bastante más sencillo. Douglas dio gracias a Dios cuando llegó arriba del todo, exhausto, pero entero.
    
    —Vamos. No quiero llegar la última. —dijo levantando a Douglas por las tiras de la mochila a pesar de que este apenas había recuperado el resuello.
    
    Nadia miró unos instantes el mapa y sonrió. Al parecer al desviarse no se habían alejado del objetivo, sino que habían caído más cerca. Eso en vez de relajarla, la azuzó y ni siquiera la llegada de la puesta de sol, ...
«12...567...10»