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Albast.Capítulo 24
Fecha: 16/02/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Alex Blame, Fuente: TodoRelatos
... consiguió convencerla de hacer un alto. La cabaña apareció ante su vista en un pequeño claro, entre los pinos. Eran casi las tres de la mañana y Douglas estaba a punto de desfallecer cuando atravesaron la puerta, pero ella estaba exultante de felicidad. Según sus cálculos, ni a marchas forzadas los demás serían capaces de llegar antes del mediodía siguiente. La cabaña era un refugio para cazadores bastante grande como para acomodar a todo el equipo. Estaba hecha de gruesos troncos y el interior tenía una cocina con una alacena bastante bien abastecida y una enorme sala presidida por una chimenea de piedra, que hacía de dormitorio y de sala de reuniones. El centro de la estancia estaba ocupado por una gran mesa de madera de castaño y adosados a la pared había sillas y catres suficientes para todo el equipo. Frente a la chimenea había un pequeño espacio ocupado por un viejo sofá cama, con los muelles bastante maltrechos y un par de sillones orejeros, bastante apolillados, pero todavía utilizables. Douglas seguía resollando mientras veía como Nadia encendía un fuego para caldear la habitación. Cenaron el contenido de un par de latas de carne, mezclado con algunas verduras que encontraron en la cocina de la cabaña y cuando terminaron, Douglas se sentó en el sofá cama y observó el chisporroteo de las llamas. Nadia no tardó en sentarse a su lado, primero muy tiesa, pero luego, a medida que la habitación se caldeaba, empezó a relajarse y terminó apoyando la cabeza en su ...
... hombro. —Esto me recuerda a la dacha que tenía mi abuelo cerca de Zhukovsky. —dijo ella — Yo me acurrucaba en su regazo y él me leía un cuento o me contaba una vieja historia de fantasmas. —¿Quieres que te cuente una historia de fantasmas? —preguntó Douglas sonriendo. —No estaba pensando en eso. —replicó ella acercando los labios a los de él y besándole suavemente. La reacción fue casi instintiva. Después de luchar contra la atracción que sentía por esa mujer, la euforia por haber conseguido el objetivo y la sensación de bienestar consiguiente, contribuyeron a que todo lo demás dejase de importar. Abrazó a Nadia y le dio un largo beso. Mientras sus manos se exploraban por debajo de los gruesos jerséis de lana, sus lenguas se acariciaron con suavidad. Su boca sabía al caramelo de tofe, que había estado chupando hacía unos minutos. El sabor dulce de su boca y las manos suaves recorriendo su pecho, por debajo de la ropa le excitaron casi inmediatamente. Douglas sintió un momentáneo chispazo de culpabilidad, pero enseguida se vio ahogado por una oleada de deseo, cuando la mujer se quitó el jersey y la camiseta, dejando a la vista unos pechos cremosos, perfectamente redondos y con unos pezones pequeños y rosados. Douglas los acarició con suavidad mientras Nadia tiraba de él y lo tumbaba en la sofá, para a continuación sentarse sobre sus muslos. Con un gesto de concentración en aquellos ojos de un azul glacial, le desabrochó los pantalones y coló la mano dentro de sus ...