1. Albast.Capítulo 24


    Fecha: 16/02/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Alex Blame, Fuente: TodoRelatos

    ... calzoncillos. La notó fresca cuando se cerró en torno a su miembro duro y ardiente. La meneó con suavidad y la sopesó antes de sacarla e inclinarse sobre ella para darle un suave lametón. El escalofrío de placer recorrió toda su columna y su polla se estremeció, dura como una piedra.
    
    Levantando la vista hacia él, cogió la polla entre sus manos y comenzó a chupársela con parsimonia. Recorría toda su longitud, desde los testículos hasta la punta de su glande, para metérsela en la boca y terminar sacándola con un suave chupetón. Repitió aquellos movimientos con ligeras variantes, hasta que Douglas estuvo a punto de correrse.
    
    Aquella mujer sería un demonio comunista, ¡Pero qué demonio! Con una sonrisa maléfica, le sacó los pantalones antes de deshacerse de los suyos. Se sacó las sencillas bragas de algodón que tapaban su sexo, mostrándole una mata de suave vello rubio, casi blanco que le permitía ver lo más recóndito de su anatomía. Sin mostrar un ápice de pudor, se acercó a él totalmente segura de sí misma y del efecto que ejercía aquel cuerpo joven y voluptuoso sobre el americano y se sentó sobre él, esta vez sobre un miembro duro como el acero.
    
    Sin prisa, se meció sobre su miembro, cubriéndolo con los jugos de su excitación, mientras miraba al frente con aire ausente, aparentemente solo concentrada en el placer que estaba sintiendo. Tras lo que le parecieron horas de tortura, la joven se adelantó y con un gesto lánguido, deslizó la polla de Douglas dentro de su ...
    ... sexo, acompañándolo de un largo suspiro. Douglas no se movió. Su miembro se deslizó con facilidad, provocándole una nueva oleada de placer. Nadia se inclinó y le dio un beso largo e intenso, casi agresivo, mientras comenzaba a mover sus caderas arriba y abajo clavándose la polla de Douglas una y otra vez. Poco a poco fue intensificando los movimientos de sus caderas, inundando el vientre de él con el resultado de su excitación y haciendo que sus pubis se golpearan con violencia.
    
    A punto de correrse de nuevo, cogió a Nadia por la cintura y la levantó en el aire para recostarla sobre el sofá. Con el deseo marcado en el rostro, acarició los pies y recorrió la piel cremosa de sus piernas con los labios y la lengua hasta el interior de sus muslos.
    
    Nadia gimió y arqueó su espalda cuando él rozó su clítoris con la punta de su lengua. Sin darle un instante para recuperarse, lo cogió entre sus labios y lo chupó mientras recorría con dedos suaves, los labios de su vulva, hinchados y enrojecidos por la excitación.
    
    Cuando se dio cuenta, estaba chupando y golpeando aquel sensible botón del placer, mientras penetraba su sexo con dos de sus dedos y acariciaba la entrada de su ano con un tercero. Pronto, los apagados gemidos se convirtieron en gritos de placer, capaces de espantar a cualquier criatura nocturna. Hundiendo las manos en el pelo de Douglas, la joven apretó su cara contra ella, al tiempo que movía las caderas al ritmo de las chupadas de su amante.
    
    Incapaz de contener por ...