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Infidelidad inconsciente
Fecha: 19/02/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Paulina Ordeix, Fuente: CuentoRelatos
... hiciera con sed o hambre o algo así. Me agarró fuerte del culo y levantada me llevó contra la pared. Me ensartó lento, al mismo tiempo me dijo que no dejara de mirarlo fijo mientras me penetraba. No pude evitar hacer una mueca con mi boca. Empezó a comerme la boca, con su lengua saboreando la mía. La puso debajo de la mía, y con su lengua hizo entrar mi lengua en su boca. El beso era una delicia. Abrió la puerta y conmigo en upa empezó a caminar por el departamento, yo agarrada a él de su cuello y el agarrándome del culo. Me llevó al balcón, y apoyada contra la rejilla siguió follándome. Sentía el frescor de la brisa en mis tetas, en mi culo desnudo y veía de reojo las luces de los autos que pasaban por la calle, pero no era lo importante, sino la calentura que llevaba en ese momento. Con furia lujuriosa lo besé y empecé a mover mis caderas al ritmo de las de él. Mis tetas se aplastaban como globos contra su pecho. Bien agarrada del culo como me tenía, al tiempo que lo masajeaba, me llevó hasta el sofá. Me fornicaba mientras me follaba el culo con un dedo, y lamia mi cara, mi nariz, mis mejillas, mi boca. Me nalgueaba y me hacía que le dijera que me gustaba como me follaba. Yo lo hacía. Me dio la vuelta y empezó a follarme dándole yo la espalda. En esa posición me agarró de los muslos y me llevó al cuarto. Sin dejar de follarme ni un sólo segundo. Me depositó de boca en la cama, con las piernas juntas. La gozada que me estaba propinando era increíble. Y mis gemidos se lo ...
... hacían saber. En medio de la vorágine de sexo, el teléfono vuelve a sonar. Pero esta vez Raúl no lo dejó sonando. Lo contestó. Y era mi esposo. Para mi sorpresa y espanto, escucho a Raúl diciendo: "déjate de molestar que me la estoy jodiendo" y cortó. Sin darme tiempo a reaccionar, sacó rápido su polla y la reubicó en mi culo. Grite… Por lo caliente, lo afligida y lo sorprendida. Las embestidas eran fuertes. Estaba segura que los vecinos de abajo y de arriba me escuchaban gritar y gemir. Pero no me importó. No pensaba en lo que Raúl había dicho mi marido. Sólo pensaba en la follada que me estaba propinando. Después daría explicaciones a mi marido, le diría que perdí el teléfono y lo encontró un pesado o algo así. Raúl se inclinó hacia mi y me dijo al oído "¿Aún quieres que cortemos?" Respondí con un No rotundo. Debió gustarle mi respuesta, porque me dio un beso que lo sentí desde la punta de mi lengua hasta la base de mi cerebro. Me giró, me puso de lado, él subido sobre una de mis piernas y la otra en el aire afirmada por su mano. Besaba mis dedos de ese pie, la planta. Me traía loca de morbo y placer. Y el teléfono volvió a sonar. Raúl contestó nuevamente, y lo puso en altavoz mientras me daba verga. Mis gemidos debieron escucharse, porque a los pocos segundos mi marido colgó. En ese momento nada me importaba. Raúl acabó dentro mío y sin condón. Se quedo a dormir conmigo esa noche. Me desperté unas horas después, 2 o 3 porque eran las 8, vi su polla a medio endurecer y ...