1. Profesora particular (10): Mi clase a padre e hijos


    Fecha: 21/02/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Jano, Fuente: CuentoRelatos

    ... te quiero volver a dar porculo!
    
    -¡Venga, pues, sí, papito! – aparta el hilillo a un lado y él me escupe varias veces en el agujero para enseguida endiñármela hasta el fondo.
    
    El constante mete y saca me pone a cien y de nuevo me corro como una loca. Él me acaricia el clítoris y me introduce varios dedos en mi vagina mientras yo le masajeo los huevos. Estamos así un buen rato y a mí me tiemblan las piernas de placer y agotamiento. No sé dónde ha ido a parar el tanga ni si hace mucho que no lo llevo puesto. Después de más de una hora, vuelve a correrse dentro de mí y yo todavía tengo fuerzas para volver a lanzar cantidad de squirt. Acompaña su eyaculación con palabras soeces, de puta y guarra para arriba. Pero mientras su pene está duro sigue enculándome con fuerza. Casi no me siento el culo de tanto tiempo de penetración. Las piernas apenas me sostienen.
    
    -Esther, veo que ya casi son las cinco – por fin deja de encularme -No quiero que los niños me encuentren en casa, temo que pensarían mal de su padre. Así que, yo me voy a ir y tú, claro, tendrás que esperarles en la calle.
    
    -Ya… entiendo. Oye, me has dado tanto porculo que me duele bastante. Y me tiemblan las piernas.
    
    -Es normal, hija. ¿Qué quieres, con un culo así, tan irresistible? Me ha encantado follártelo tanto.
    
    -Y a mí, sí, también, de verdad. Pero es que nos hemos pasado.
    
    -Venga, ponte el jersey y esperas a los niños en la puerta. Vamos a salir.
    
    -Antes me pongo el sostén y el pantalón y… -él los ...
    ... recoge y los tira dentro de un cajón -No ¿pero qué haces? ¡Lucas!
    
    -No hay tiempo, hija. Con el jersey vas bien, es largo y no se te ve nada.
    
    -Si solo me llega hasta la mitad de los muslos. ¿Y dónde tengo las bragas?
    
    -Uy, el tanga te lo rompí hace más de una hora. No te diste ni cuenta con tanto placer que te di, guarrita. Luego lo oleré y lameré. Y me correré en él.
    
    -¡No puedo salir a la calle si bragas, ni sostén ni pantalones! Oh, y además me resbala flujo y semen por el culo y los muslos.
    
    -Va, ya está. Quizá alguien te verá el coño y el culo mientras esperas a mis hijos y seguro que te iba a gustar, marrana.
    
    -¡Lucas!
    
    -Venga ¡adiós, putita!
    
    Se larga y me deja en la calle. Me siento desnuda y humillada. Me disgusta que, aun habiendo sido tan cariñosa, él me trate tan mal. Me muero de hambre y, disimuladamente, recojo flujo de mi vagina y esperma de mi ano y me lo voy tragando. El frío de la calle hace que tenga los pezones duros y se me marquen debajo del jersey. Un vecino llega y se me queda mirando hasta que me dice muy pícaro que si no quiero esperar, puedo acompañarle a su casa, que no está su esposa. La verdad es que es bastante atractivo y dudo de entrar con él, seguro que me iba a pasar el frío. Pero los chicos deben de estar a punto de llegar y no puedo. Quizá en otra ocasión.
    
    -Has llegado pronto, profe.
    
    -Sí, os estoy esperando hace un rato.
    
    -Vale, pues vamos dentro, que tienes frío – Jorge me mira el pecho y se da cuenta de que voy ...