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Susurros Del Deseo
Fecha: 06/03/2026, Categorías: Transexuales Autor: Liver96Oficial, Fuente: TodoRelatos
... más. "Supongo que yendo por ésta dirección llegaré a alguna parte o..." no quiso terminar ese pensamiento. La idea de la inmensidad del desierto y la posibilidad de morir de inanición lo invadía. Sin embargo, su espíritu aventurero no permitía la rendición. Decidió continuar adelante, confiando en los dioses que lo llevaron hasta ese paraje. Al día siguiente, todo transcurrió igual. El sol calentando en lo alto y la arena, cada vez más brillante; cegando sus ojos. Helipiros se sentía cada vez más débil y la sed empezó a ser insoportable. Temió no poder soportar otro día más, cuando cayó la noche y se hizo gélida. El tercer día llegó y la luz del sol se filtraba por el borde del horizonte, despertando a Helipiros de un sueño delirante lleno de espejismos y voces que se quejaban a la distancia. Desorientado y agotado, su visión se nublaba, y su mente jugueteaba con la idea del desmayo. Sin embargo, en la lejanía, percibía una figura que se acercaba a su lento avance. Al principio, creyó que era un espejismo más, una burla del desierto, que se sumaba a la interminable cadena de ilusiones que le había tendido en esas dos jornadas de agonía. Parecía otro camello. Luego no parecía tal, hasta que el joven y delicado griego se frotaba los ojos constantemente, pero la visión no desaparecía. No supo sí podría ser amigo o no, pero agitó los brazos, desesperado por ayuda. El otro camello pareció detenerse y ajustar su paso en dirección a él. La figura que se acercaba se ...
... volvía cada vez más nítida. No era un espejismo. Era real. Helipiros rió suavemente, estaba salvado. Sin importar lo que sucediese después, ya no estaría solo. El camello que se acercaba, sin embargo, no parecía portar a un miembro de la caravana. La figura que se dibujaba a la espalda de la montura se hacía cada vez mas distinguible y... más extraña. Era seguramente un nómada del desierto. Pronto estuvieron lo suficientemente cerca como para que Helipiros desmontase y se acercara a la enigmática figura. Al verla de cerca, se dio cuenta de que no era un hombre, sino una mujer, y no una de las delicadas ninfas de la mitología griega que imaginara en su soledad, sino alguien que parecía ser la encarnación de la propia tierra que les rodeaba. Era alta, aunque podría deberse al estar a nivel de suelo. La piel, negra como la noche sin luna, y sin rastro de cabello en su calva brillante. Ella era robusta, fuerte, su túnica hecha de colores estrafalarios y brillantes que contrastaba con la desolación que les rodeaba. El blanco de los ojos contrastaba en su rostro, y llevaba diversos collares de huesos. Las piernas, gruesas y poderosas, se balanceaban levemente contra ambos costados del animal que montaba. La extraña, que parecía mayor que él, sonrió al verle, como si también estuviese aliviada por su presencia. "Saludos, pálido extraño. De dónde vienes y a dónde vas?" la profunda y ronca voz de la enigmática mujer le saludó con amabilidad. "Gracias a los dioses, eres real. ...