-
Diario de un pervertido. 5ª parte. La visita
Fecha: 23/03/2026, Categorías: Hetero Autor: peto, Fuente: TodoRelatos
... —mientras se metía todo tipo de juguetes en el cuerpo o se dejaba follar por varios hombres. El hombre lloraba y se dejaba golpear e incluso sodomizar con enormes falos de goma para expiar sus pecados. Al terminar estos encuentros, con los ojos enrojecidos por el llanto, le entregaba grandes sumas de dinero. Tanto la tía Ceci como yo, quedamos horrorizados con su historia. Ella, sin embargo, decía tenerlo todo bastante normalizado y no parecía ser consciente de lo aberrante de su pasado. Solo se quejaba de no haber encontrado nunca una mujer que la quisiera sin juzgarla, porque reconocía que necesitaba mantener este tipo de relaciones. No le gustaban los hombres, pero necesitaba ser humillada por ellos y se odiaba a sí misma por ello. Me costaba creer lo que decía, pero, habiendo probado el sabor de la sumisión, no me atreví a juzgarla. Yo también disfruté enormemente siendo atado, arañado, golpeado, insultado e incluso sodomizado por sus dedos mientras veía a mi tía, que también era mi capricho, recibiendo pollas por todas partes. Menudos tres pervertidos comían queso y bebían vino sobre aquella manta de cuadros en mitad de un parque londinense. No sé si será difícil o no, que tres personas de nuestro perfil coincidan en el espacio tiempo, pero la cuestión es que así fue y no nos pudimos sentir más afortunados. Aquella noche, como la tía Ceci estaba agotada y dolorida por la sesión de la víspera, se abstuvo de follarse a nadie. Mis compañeros la esperaban ...
... ansiosos, pero se tuvieron que conformar con tomarse una pinta en nuestro pub, a ver si con un poco de suerte pillaban a Margaret de buen humor. Nosotros tres cenamos en casa y nos acostamos temprano. Franchesca se sintió estrechamente unida a la tía Ceci, y esta, parecía haber encontrado en ella a esa niña desprotegida de la que necesitaba cuidar. Cuidaba de ella a su manera, más o menos, como cuidaba de mí. Con las cartas boca arriba, aquella noche fue muy especial para los tres. Franchesca me miraba sonriente mientras, sentado en el sofá de las pajas, la observaba disfrutar de las dulces atenciones de mi tía, a la que la mandíbula no le dolía tanto como el culo. Nos corrimos a la vez. Ella en la boca de su nueva amiga del alma, y yo sobre mi vientre. Hasta el regreso de mi tía a España, dormimos siempre juntos y dimos rienda suelta a todas nuestras perversiones. A los tres nos gustaba mirar, ser observados, ser humillados, humillar, golpear y ser golpeados. Pero sobre todo nos gustaba el morbo de hacer todas estas cosas en familia, como quien dice. La italiana no era exactamente de la familia, pero la adoptamos para siempre. Franchesca es mi viciosa hermana italiana, a la que, si tengo que pedir que me ayude a aliviar la calentura, se lo pido y la alivia, casi igual que mi tía, pero sin mamadas, aunque si se lo pidiera, cosa que no hago, me las haría. Del mismo modo, hay días que Franchesca se siente sucia, culpable, impura y más cosas que no sabría ...