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Diario de un pervertido. 5ª parte. La visita
Fecha: 23/03/2026, Categorías: Hetero Autor: peto, Fuente: TodoRelatos
... definir, y en esos días me toca abusar de ella, golpearla, insultarla, decirle lo depravada que es y utilizar su cuerpo para dar gusto a mi polla. Los días que estuvo la tía en Londres, los pasó dándonos placer a todos. La tía Ceci solo se tomó de descanso el día que fuimos al parque, y, aun así, no terminó el día sin comerse un coño. Nuestros compañeros de piso se vieron atacados por la española viciosa allá donde los pillara: unas veces por la mañana en la ducha, otras, directamente en la entrada del piso, según volvían de la universidad; otras, se colaba en sus habitaciones por la noche y los dejaba secos como pasas. Y, por supuesto, un par de noches, tras pasar la tarde bebiendo en el pub, se los folló ante mis ojos mientras me dejaba pajear por Franchesca, que disfrutaba casi tanto como yo viéndola en acción. Cuando sentía que me iba a correr, se lo decía, abandonaba a sus amantes y corría a arrodillarse frente a mí, para que la italiana vertiese mi semen en su boca. Vino decidida a dejar huella, pero, sobre todo, decidida a darme placer a mí, porque sabía que me encantaba ese comportamiento desmedido. Philip y Marco participaron en nuestros encuentros casi todos los días; estaban encantados. Ellos no sabían lo que estaba pasando realmente, pero no ponían pegas a follársela tan salvajemente como se lo pidiéramos. Yo, cómo me avergonzaba un tanto que me viesen sometido, les pedí que no repitiéramos aquello de maltratarme frente a ellos. Solo lo hicimos en ...
... privado. Fue una semana extenuante, sobre todo para ella, pero cuando marchó, convenimos los compañeros de piso que había sido tan placentero como agotador. Yo, por mi parte, tuve entre dos y cuatro orgasmos al día; Franchesca, otros tantos, y los chicos, un mínimo de uno, pero normalmente dos o más. Una puta locura, la verdad, pero qué bien lo pasamos. Sentí celos cuando, el día de su marcha, la tía Ceci me dijo que quería que fuese Franchesca quien la acompañase al aeropuerto. Sabía que se iban a despedir apasionadamente en los servicios del aeropuerto y lo envidiaba, pero en realidad no me importó demasiado; ahora éramos uno más en la familia y tenía que compartir a mi querida ninfómana. Bien visto, donde antes tenía una, ahora tenía dos. Lo último que hizo la tía antes de marchar, allí mismo en el recibidor de nuestro piso, fue arrodillarse frente a mí y despedirse de su polla favorita. Franchesca estaba a mi lado observando la dulzura del acto al tiempo que me susurraba al oído que se marchaba mi tía, pero que se quedaba ella. Que no me preocupase, que no me iba a faltar de nada. Y así, mi tía Ceci, pasó el testigo de mis cuidados a su nueva mejor amiga. Aquella misma noche, la tía Ceci llamó a casa tan pronto volvió a su piso, tras contarle a mi madre que yo estaba muy bien y que tenía algo así como una novia. Al hablar por teléfono con ella, Franchesca se sentó a mi lado y me masturbó. Intervino en la conversación y, diciéndole a mi tía que ya la echaba ...