1. Usada en el metro


    Fecha: 25/03/2026, Categorías: No Consentido Autor: Gaia, Fuente: TodoRelatos

    ... grave, llena de una seguridad inquietante.
    
    Ariana sintió un nudo en la garganta, atrapada entre el miedo y una extraña mezcla de sensaciones que no lograba entender ni controlar.
    
    El pulgar entre sus labios comenzó a moverse. Hacia dentro, hacia fuera. Lentamente. Ariana no hacía nada. Simplemente cerraba los ojos y notaba los latidos de su corazón bombear con rapidez.
    
    — Chupa. — Ordenó el hombre a su espalda. Ariana no se movió y notó cómo se pegaba más contra ella. La mano que tenía en su cintura bajó despacio hacia su entrepierna, apretándola con fuerza. — ¡Chupa!
    
    Y Ariana comenzó a chupar, con un pequeño temblor. El pulgar fue sustituido por el índice y el corazón. Dos dedos grandes, que parecían llenar su boca. La saliva se amontonaba en sus labios y se rebosaba por su mandíbula. Un pequeño sollozo escapó de los labios de Ariana.
    
    — Si eres buena chica, no te pasará nada. Sé buena niña, anda. — Masculló el mayor a su espalda.
    
    Él seguía refregándose contra ella, la erección frotándose entre sus nalgas, como si estuviese follándola en seco. Ariana volvió a cerrar los ojos. Ya no chupaba, los dedos entraban y salían de su boca al antojo del mayor.
    
    Notó la mano que estaba entre sus piernas tratar de abrir los botones de su pantalón y Ariana trató de frenarle. Recibió un empujón contra el vagón en respuesta. Volvió a sollozar y los botones de su pantalón se desabrocharon.
    
    Notó cómo el mayor le bajaba los pantalones. Ariana miró a su alrededor, pero nadie ...
    ... podía verlos. Los cargo bajaron hasta medio muslo, pero dejando a la vista su ropa interior simple.
    
    — Voy a hacer que te relajes, niña. No te preocupes. Vas a disfrutar mucho. Me darás las gracias.
    
    Ariana tembló. No podía contestar con los dedos en su boca. Gimoteó suavemente. Esos dedos desaparecieron instantes después y bajaron entre sus piernas. Se colaron entre ellas, por dentro de la ropa interior.
    
    — No… — Masculló. La pelirroja trató de removerse, jadeando. El mayor con la mano libre le tapó la boca. No sin antes darle un empellón.
    
    — Que te calles, coño. Sé buena niña.
    
    Y comenzó. Notó los dedos acariciar entre sus piernas, con una suavidad casi repulsiva. Ariana cerró de nuevo los ojos y un gemido salió de sus labios tapados. Sus piernas se volvieron ligeramente temblorosas.
    
    Los dedos comenzaron a acariciarla suavemente. Se colaban entre sus pliegues y acariciaban el clítoris. Lo pellizcaban, tiraban de él. Y Ariana no pudo evitarlo. Notó cómo su cuerpo comenzaba a responder y se mojaba. Se humedecía bajo esas manos expertas.
    
    Pequeños gemidos empezaron a escapar de sus labios y notó cómo el mayor se envalentonaba por eso. Movía las caderas contra sus nalgas con mayor rapidez. Podía escuchar sus jadeos, sus gemidos. Notaba todo.
    
    Un primer dedo entró en su interior y comenzó a follarla con lentitud. El mayor la pegó contra sí y el cuerpo de Ariana se relajó demasiado, sin ella quererlo. Estaba medio tumbada sobre el mayor.
    
    — Eso es… yo cuido de ...
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