1. Usada en el metro


    Fecha: 25/03/2026, Categorías: No Consentido Autor: Gaia, Fuente: TodoRelatos

    ... ti, niña. Yo me encargaré de ti a partir de ahora. — Farfullaba en su oído. Notó cómo la lengua del hombre recorría su oreja, su cuello y su mejilla. Pero no podía apartarse.
    
    Su cuerpo se había sometido a ese placer. Y a pesar de estar medio llorando, con las lágrimas en los ojos, no podía evitar gemir. Gemir cada vez más alto.
    
    Un segundo dedo entró en su interior. Todo en Ariana tembló. Sus caderas comenzaron a moverse a cada movimiento de manos de él. Mientras, a su espalda, seguía follándola en seco. Follándose sus nalgas.
    
    Estaba como medio drogada. No entendía qué le pasaba. Por qué su cuerpo reaccionaba así. Mientras dos dedos entraban en ella, un tercer dedo frotaba su clítoris. Sus rodillas cedieron pero la otra mano del hombre, fuerte, la sujetó contra su cuerpo. Ahora estaba a su merced.
    
    Su cabeza cedió, de lado, y se vio refugiada por el hombro de él. Alzó la mirada, con los ojos desenfocados por el placer. Y el mayor la devoró. Su boca se pegó a la suya y la devoró como nunca antes la habían comido. La besaba, metía la lengua en su boca y ella no se podía mover.
    
    Notaba el aliento del hombre, crudo contra ella. Y seguía sin moverse. Solo las caderas.
    
    — Ahora eres mía, pequeña. Yo te cuidaré siempre. — ...
    ... Susurró, acariciándola con la nariz, con los labios y la lengua su rostro.
    
    Y Ariana explotó. El orgasmo la llenó entera y su cabeza se desintegró. Pero el hombre no paró ahí. Todavía medio llevándola a rastras, salieron en la siguiente parada. Ariana no sabía dónde estaba, pero el hombre casi que la llevaba en brazos.
    
    Llegaron a una esquina de la estación de metro donde, entre el frío y la penumbra, había un colchón viejo y arrugado, junto a varias pertenencias amontonadas en bolsas y cajas. El hombre se movió con naturalidad, como si aquel pequeño espacio fuese su refugio.
    
    Ariana cayó de rodillas en el colchón viejo y el hombre tardó poco en arremeter contra ella. La joven pelirroja notó cómo aquel hombre entraba en ella. Una vez. Y otra.
    
    — Buena niña. Eres buena niña. Eres mi niña.
    
    —----------------------------------------------------------
    
    ¡Y FIN!
    
    Aquí tenéis un nuevo relato. Para los nuevos lectores… os explico.
    
    Si queréis que continúe este relato, que siga las andaduras de Ariana y el hombre sin nombre, dejádmelo en los comentarios o en un correo.
    
    Si queréis que continúe otro de los relatos que tengo en mi perfil, lo mismo.
    
    ¡Vuestros comentarios y correos me animan siempre a seguir publicando! 
«1...3456»