1. Hospital comarcal (9)


    Fecha: 10/04/2026, Categorías: Hetero Autor: Ricardo Lomas, Fuente: TodoRelatos

    ... ahora. Y que, desde luego, iba a conocer esa misma noche.
    
    54
    
    Cuando me escribió, me temblaban ligeramente las piernas. No lo voy a maquillar: estaba cagada. No tenía ni idea de cómo se lo iba a tomar. Esa foto podía haber sido el final de todo. ¿Y si me mandaba directamente a la mierda? ¿Y si pensaba que solo jugaba con él, como Clara?
    
    Había pasado casi una hora desde que la envié. Una eternidad. Sabía que estaba con la chica, claro, y me lo repetía una y otra vez para no ponerme nerviosa… pero no tenía ni idea de cuál iba a ser su reacción real. Lo que escribiera a continuación iba a definir el resto de la historia.
    
    Y entonces lo leí:
    
    “Me debes un reto.”
    
    Sonreí sola, delante del vaso con el hielo ya medio derretido. Sentí un calor súbito en el vientre, como si hubieran encendido un interruptor secreto dentro de mí. Todo el miedo se evaporó. Había entendido perfectamente por dónde iban mis intenciones. Y no solo eso: lo había aceptado.
    
    Pero lo que no esperaba fue el efecto que me causó. Porque en cuanto vi esas palabras, me corrí un poquito por dentro. Literal. Un escalofrío me recorrió el cuerpo, el tipo de sensación que Daniel, con toda su fanfarronería de gimnasio, había sido incapaz de provocarme en todo lo que llevábamos de noche. Solo ese mensaje había empapado mis bragas más que su polla entera.
    
    Me levanté de la mesa mordiéndome el labio, consciente de que la sonrisa se me escapaba sola. Mientras cruzaba la terraza hacia la salida, el corazón ...
    ... me iba a mil.
    
    ¿Qué reto me querrá poner? La pregunta me golpeaba una y otra vez.
    
    ¿Será un castigo? —ojalá.
    
    ¿Me pedirá algo que nunca he hecho? ¿Hasta dónde se atreverá a llegar?
    
    Me di cuenta de que no me importaba la respuesta. Lo que tenía claro es que, pidiera lo que pidiera, lo iba a cumplir. Porque esta vez no se trataba de mis reglas, ni de mi juego. Esta vez se lo había ganado él.
    
    Y nada me ponía más que eso.
    
    55
    
    Nos encontramos de frente. Ella venía hacia mí con paso seguro, y cuando levantó la mirada lo entendí. Virginia tenía un brillo especial en los ojos. El tipo de brillo que no admite reproches. No podía estar enfadado con ella. Ni quería. Yo solo pensaba en el reto. En ese reto. El que había tenido en la cabeza desde la primera vez que me habló de “premios y castigos”. Y ahora que la tenía a un metro, tan guapa, tan segura de sí misma, me latía el corazón como un martillo solo de pensar en lo que iba a pedirle.
    
    La duda me carcomía: ¿le parecería demasiado? ¿Se ofendería? ¿Me miraría con esa cara de “te has pasado” que me daba más miedo que cualquier enfado?
    
    Me quedé atrapado en ese bucle hasta que abrió la boca:
    
    —Espero que el reto esté a la altura de esta noche, Julito.
    
    Me salió una media sonrisa.
    
    —Creo que así será.
    
    —¿Vamos?
    
    —Vamos.
    
    Y echamos a andar.
    
    El paseo de vuelta fue un contraste extraño. Cartagena a esas horas estaba medio dormida, con las calles estrechas iluminadas por farolas amarillas y terrazas ya ...
«12...678...13»