-
Hospital comarcal (9)
Fecha: 10/04/2026, Categorías: Hetero Autor: Ricardo Lomas, Fuente: TodoRelatos
... recogidas. Caminábamos en paralelo, nuestros brazos rozándose de vez en cuando, como si el contacto fuese accidental, aunque los dos supiésemos que no lo era. Charlábamos entre pausas. Ella me preguntó por Lucía, yo por Daniel. Íbamos dosificando la información como si fuera un juego en sí mismo. —¿Te molestó? —me dijo de pronto, cortando el aire. —¿El qué? —pregunté, haciéndome el tonto. —Pues qué va a ser, bobo. La fotito que te mandé. Me rasqué la nuca. —Bueno… a ver, al principio me desconcertó un poco —contesté con la boca pequeña—. Pero luego pensé que me estabas dando luz verde para liarme con Lucía. —¿Te gustó la chica? —Muchísimo. Es encantadora. Y me pone muchísimo. Pero solo nos hemos dado unos besitos. Tú, ¿qué tal con el mazao? Virginia soltó una risa que rebotó en las paredes del callejón. —Mucho músculo y pocas nueces. La verdad, no me he quedado muy satisfecha. —Pues en la foto parecías encantada. —Estaba encantada mandándote a ti la foto. Daniel era un picha corta y un gilipollas. —¿Y eso? ¿Por qué te lo tiraste entonces? —No me lo tiré. Solo le chupé la polla y el imbécil aprovechó para correrse en mi cara. Pero a mí no me interesaba Daniel. Estaba lo suficientemente bueno para comérsela en un calentón, pero lo que me importaba de verdad era ver cómo reaccionabas. —¿Yo? —Claro, tontito. No quería ridiculizarte ni mucho menos… pero es que yo entiendo el sexo así: como algo divertido y abierto. Y aunque me he ...
... empeñado en ser una niña buena, necesito a alguien que entienda estos juegos. —No estoy entendiendo muy bien, Vir. —Pues que yo quería que te liases con Lucía. Sé que ella te pone. Y a mí eso también me enciende. Pero en lo que he estado pensando toda la noche… es en qué reto me ibas a poner. Se giró hacia mí. Me miró con una cara de perra en celo que me dejó sin escapatoria. Venía cachondísima, lo notaba en su respiración, en la forma de morderse el labio mientras me hablaba. Ya no había excusas. Me lancé a su boca. Un morreo húmedo, intenso, con su lengua peleando con la mía como si también fuera parte del juego. —Joder, Virginia… eres como una caja de bombones —dije entre jadeos. Ella se rió contra mis labios, con ese aire juguetón que siempre me desarma. —Nunca sabes qué te va a tocar—mordió el labio en cada palabra, como si lo estuviera marcando a fuego. Y justo en ese instante llegamos al portal. Con la boca aún unida a la suya, tanteé el llavero con manos torpes, hasta que por fin conseguí encajar la llave en la cerradura. Abrí como pude, sin soltarla. Sin separarme ni un centímetro de mi amante. 56 Por fin nos habíamos comido la boca. Llevaba semanas imaginándome cómo besaría Julio y, cuando por fin pasó, entendí por qué me tenía tan loca: alternaba besos largos con otros cortitos y eléctricos, me mordía el labio lo justo para que me recorriera un calambre y luego me lo calmaba con la lengua. Era metódico y salvaje a la vez. Me puso como una ...