1. Oda a las alumnas del IED Altamira


    Fecha: 25/04/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Orlok82, Fuente: SexoSinTabues30

    ... pupilas y amigas volverse buenas para conseguir dinero. Se había vestido con un top blanco y un aladino. Su cabello estaba arreglado con dos coletas interminables. Nada ‘putil’, por el momento. Con ella estaba Uldabir. Lady y Sandra ya tenían hechas sus presentaciones individuales, donde las mojaron todavía más y tenían la oportunidad de recibir más ‘apoyo’. Ya casi iba a presentarse la pequeña Penélope por segunda vez. Después de eso, solo faltaba la presentación para medir aplausos, coronar a la vencedora y terminar la noche. Para colarse en el camerino y dar unos últimos consejos a sus amigas, Julieth iba a usar sus valuables influencias. Estaba difícil, pero la experiencia todavía tenía un chance de vencer a la belleza aplastante de la pre-adolescencia. Las encontró secándose el pelo y los brazos en el estrecho espacio del camerino, frente a los casilleros, junto a las demás. Sin miramientos, las jaló de los brazos y les habló perentoriamente al oído: —Esa mocosita está como quiere. Hasta yo me la quiero echar. Pero no deben dejarla ganar. —Y ¿qué hacemos, marica? Julieth inspeccionó el número de plástico de Mosquita: era el 7. —Cuando la llamen a usted, salgan las dos. No importa. Si las intentan detener o el presentador dice algo, no paren bolas. Vale mierda. —¿Y qué hacemos? —Primero báilenle la una a la otra. Después coqueteénse, bésesen, tóquesen¹ y rematen con que una le chupe una teta a la otra. —PA LAS QUE SEA —dijo Emma Marcela. —Yo se las chupo a usted, que ...
    ... las tiene más grandes —propuso Mosquita. —Rico, como mi apellido.
    
    ________ ¹Yo sé que eso se ve horrible, pero ellos hablan así.N. del A. ¯¯¯¯¯¯¯¯ Las tres esgrimieron sus orgullosos puños con fuerza y se dieron un rápido abrazo. Julieth regresó con el público, que estaba convertido en una marea muy agitada, debido, por un lado, a que varios asistentes querían acercarse a la tarima para lanzar fichas a sus respectivas favoritas y motivarlas para ver si mostraban un poco más. Era una oportunidad única para muchos hombres, pues ver los encantos de una menor en vivo no era cosa de fácil acceso para muchos, pagaban buena plata para entrar y para cantidad de fichas. Y por el otro, por la expectativa abrumadora que había generado Penélope. Muchos acababan de ver en ella a su amada, deseada y prohibida propia hija. «Manada de arrechos» pensó Julieth, mientras se abría paso ente los visitantes agitados. No encontró a Uldabir, hecho que no le extrañó, por el herviente desorden que reinaba allí. En cambio, Julieth vio a alguien más: Lo conoció por su cabeza calva, los feos cepillos de pelo que le quedaban a los lados, y su cara de perdedor. Era el que le había metido la mano en el culo llegando a su casa. «Tengo que encontrar a Uldabir y que le dé tren de puñaladas a ese perro-hijueputa» pensó. Pero no podía buscar a su novio y al mismo tiempo no perder de vista al pervertido. Le tocó quedarse cerca de él y esperar a que Uldabir apareciera solo. Mientras, el concurso siguió. Bajo un ...
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