1. Oda a las alumnas del IED Altamira


    Fecha: 25/04/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Orlok82, Fuente: SexoSinTabues30

    ... concurso pero las más codiciadas. Sus pezones eran especialmente voluminosos y su textura, exquisitamente flácida. Se veían por completo durante fracciones de segundo cuando ella saltaba y subía los brazos para dar palmas. Se había cambiado la tanga y tenía una seca, por lo que el público aullaba clamando por agua y poder verle otra vez cómo se le marcaban sus pequeños labios vaginales. Había uno que otro masturbándose disimuladamente en el público. Penélope se dio la vuelta e hizo su numero detwerking, señalándose el culo y tocándose la pucha fugazmente un par de veces. Entre la audiencia, uno de los visitantes que tenía la mano en el bolsillo, se estremeció y se empapó de venida. Tan pronto se recuperó del éxtasis, se acomodó su sombrero de pescador y se fue trotando. Penélope hacía que una de sus nalgas golpeara la otra y luego hacia círculos con una rodilla, para que se le moviera una sola nalga. Entonces cambiaba intempestivamente, lo hacía con ambas o efectuaba ese infartante paso de pegar el pubis al mojado piso para volverse a levantar empinada. Ahí acabó otro tipo del público, jadeando y resoplando. —¡Levanten las manos los que la quisieran ver en el uniforme de su colegio! Ah, perdón, varios tienen una mano ocupada. Penélope volvió a ponerse de frente al público y se aplastó la camiseta mojada contra el pecho, enmarcándose la tetas a dos manos. Se masajeó los rozagantes pezones con las yemas de los índices. Otros dos señores del público acabaron ahí mismo. —La ...
    ... señora que hace el aseo está pidiendo un aumento de sueldo. ¡Que se oiga una algarabía de los que apoyan a Penélope! —El público reaccionó de forma estridente—. Esos son los que van a llegar a casa a embarazar a sus esposas. Esperando tener una hija, claro. Y cuando la tengan ¡tráiganla al bar Politas!
    
    Julieth encontró al viejo parietales de cepillo en pocos minutos. Estaba muy atento a la presentación de Penélope, con una mano en el bolsillo y una evidente erección. Julieth tomó un montón de aire y lo expulsó como un toro. Se descaderó el aladino hasta que se le vio la piel de pan aliñado bajo el cordón de la tanga y entonces lo abordó. —Hola papi —le dijo, con voz tan mojada que resbalaba. El tipo brincó de susto y se dispuso a huir, pero Julieth supo exactamente cómo detenerlo. Bastó con que se humedeciera los labios y se acercara los dedos a los pezones, que sobresalían por sobre su top. El tipo estaba petrificado, pues jamás le había pasado algo así. Todavía podía ser una trampa, razonaba, pero… Si aquél lugar era el paraíso ¿Por qué iban a interrumpirlo cuando se pajeaba viendo a una menor exhibiéndose, cuando había pagado por ello? Julieth siguió hablando: —No me reconoce ¿cierto? ¿Sólo le gusto en mi uniforme del colegio? Para decirlo, Julieth se aplisó las caderas con sus palmas. El viejo tuvo qué dejar salir un soplo de aliento. —Bonita la nenita ¿no? —Julieth miró a la tarima y se acercó más al viejo— ¡Usted me dejó con ganas! Una se pone ropita bien pequeñita y ...
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