-
Oda a las alumnas del IED Altamira
Fecha: 25/04/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Orlok82, Fuente: SexoSinTabues30
... delgadita para levantar manes, y usted se le va detrás a una y me pega severa encendida y después ¡se va! —¡Ya me acordé de usted! —dijo el sujeto, con algo de miedo ya impreso en la cara. —No se me azare. Yo trabajo acá. Dígame cuánto tiene en fichas y le bajo la calentura. —Mamasita —masculló— ¿Usted trabaja acá? —¿En qué idioma se lo digo? —terminó de aproximarse y le tocó la cara al viejo. Moridendo el anzuelo miserablemente, el tipo se puso en modopervert. —Qué culito tan rico, yo no aguanté y le metí la mano, mami. —Fue muy rico, pero muy poquito. ¿Cuánto tiene en fichas? —¡Eran para la número 12! —¡Que se joda esa culicagada! Además, mírela, no puede ni cargar las fichas que le tiraron. Venga, no me deje así. Julieth le tocó el bulto. —Vamos —respondió el viejo. 🅻a mañana del sábado estaba tranquila. En la manzana que compartían el bar Politas y el Colegio Panamericano, solo se percibía quietud y azaroso chiquero. Nadie ajeno podría adivinar que hacía pocas horas hubo terminado una aparatosa faena ilegal y desbordada, en la que una nena de 13 años de nombre Penélope se había robado elshow y salido con una millonada. El locutor debería estar durmiendo en alguna parte y al poco habría de despertar en su verdadera personalidad, la de lúgubre enterrador. El gordo Toño, debería estar cayéndose de borracho mientras su esposa hacía cuentas del grueso caudal de ingresos. Mosquita y Emma Marcela, desde entonces serían novias y andarían de la mano casi todo el tiempo y se ...
... comerían los coños mutuamente todos los días durante meses. Hicieron buen dinero en una noche, no equiparable al que hace una putoncita de 13 años experta en calentar a las masas, pero buen dinero, de todas formas. Cumplieron con su deber de dar el dinero para la excursión de sus compañeros de undécimo del San José y después volvieron al bar Politas, a hacer más dinero para ellas. Julieth terminó su año, yendo cada día con su puti-uniforme al IED Altamira y calentando a los pobres incautos por ahí. Le gustaba que por delante se vieran las puntas de las alas de su blusa bajo la falda y por detrás, sus nalgas asomadas por los bordes de su pequeño cachetero de lycra brillante. Por un centímetro, solo por un centímetro, era la nena más mostrona del IED Altamira. Chupó muchas vergas ese año, seis de compañeros, tres de vecinos, una de un profesor y hasta cumplió con chupársela a un morro de 11 años que la siguió ilusionado a lo largo de tres cuadras, viéndole el culo. Simplemente lo llamó, le habló con tranquilidad y lo llevó a su casa en la urbanización subsidiada. Después de eso alardeó durante meses con sus lesbi-amigas de haber hecho aquello con lo que ellas solo fantaseaban, chupar una pijita blanca y pequeñita y sacarle su primera leche. La verga que Julieth no volvió a chupar, fue la de Uldabir. Él recibió un video por Facebook al medio día del sábado. En él aparecía Julieth, obviamente grabada por su propia mano. Decía, en medio de una tormenta de dolor pero aún siendo capaz ...