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Oda a las alumnas del IED Altamira
Fecha: 25/04/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Orlok82, Fuente: SexoSinTabues30
... —Yo me las comería —intervino Uldabir. Julieth lo destazó con la mirada y luego siguió: —Y los hombres no tienen preferencias, marica. ¿Si me entiende? Compare. Si hubiera un concurso de hombres ¿cómo cree que le iría a un pegote como este? —señaló a Uldabir— Yo creo que hasta un gay lo rechaza. —Uhy, pero tampoco se ponga así, perri— se quejó él. —En cambio —siguió Julieth—, a los hombres les gustan flacas, pero también gordas; les gustan monas, pero también pelinegras; negras, pero también blancas. Uldabir ya estaba dispuesto a no decir nada más. Solo vacilaba haciendo pucheros. —Entonces imagínese usted, Emma. Con esas severas tetas, mami; y usted, Mosca, con ese culo tan rico que ¡hasta a mí me dan ganas! Uldabir volvió a animarse y puso derecha la espalda. —¡Yo conozco a más de uno que está que se las come! —terminó Julieth, dando un fuerte pellizco a Uldabir en la pierna desnuda. —¡AAYYYY! 🅻os concursos de camisetas mojadas con alumnas del Panamericano eran clandestinos. Tenían lugar en un bar llamado Politas ¡en la misma manzana del colegio! Se celebraban a partir de la media noche de los viernes. Las nenas llegaban por recomendación de conocidos como Uldabir o de las propias participantes. Era un evento que estaba creciendo como la espuma. Era, ya saben, de esos certámenes donde las menores desfilan ante un grupo de espectadores arrechos que vitorean. En estos, las sardinas de entre 14 y 16 se mueven sobre la pasarela, llevando apenas una tanga y una camiseta tipo ...
... esqueleto amarrada para convertirla en ombliguera. A través de la camiseta mojada se marcan esas despampanantes tetas de adolescente, que la inercia hace que bailen por sí solas cuando la morra desfila dando brinquitos. Luego ella hacetwerking y todos en el público aúllan de verle ese sapo allá empacado en esa tanga, escurriendo agua y marcando esos labios que ya casi tiran besos. El tipo de la manguera le tira agua en abundancia ente las nalgas y en todo el pan. Alguien libre de control mental, se calienta como volcán con todo eso. Las alumnas del panamericano no estaban por debajo que las del Altamira en calidad de guarras ni belleza. Lo único que graduaba más abajo en comparación, era su falda colegial. Las del Panamericano usaban su sensual faldita tartan —de cuadros azules claro y grises con rayas oscuras—, a mitad de muslo. Y en su población se extendía la ya brindada estadística de uso de bicicletero, cachetero, en panties o con el airecito entrándoles por sus delicias. —¿Qué hubo papi? —¿Qué dice Perro? Uldabir y Toño chocaron las manos. Toño, el gordo, advirtió que Uldabir venía con aquél par de sabrosuras. —Trajo mercancía —anotó. —¡Traje carne! —afirmó Uldabir, dándose la vuelta y señalando con amabilidad a la terna de ñeras. Toño reconoció a Julieth y dejó salir un resoplido de arrechera. A esto, la muy guarra respondió sacando la cadera a un lado y pasándose la mano por toda la longitud de su cabello. —Esta noche hay evento ¿no? —preguntó Uldabir. —Pero claro ...