1. El Silencio Incestuoso de su Pequeña Melodía


    Fecha: 13/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Ericl, Fuente: SexoSinTabues30

    ... silencio, dándole la esplda.
    
    —El sexo… —su voz no titubeó, pero fue más baja—. No es solo lo que dicen en la escuela o lo que se murmura entre amigos. No es sucio, ni malo, ni algo de lo que debas sentir vergüenza. Es una parte natural de la vida. Pero también es algo que tiene peso, que une a las personas de formas que a veces ni ellas mismas entienden.
    
    Yo seguía sin moverme, sintiendo de repente una de sus manos sobre mi cintura desnuda.
    
    —Lo que quiero que entiendas es que no es solo un acto físico. Está lleno de emociones, de promesas, de riesgos… —Su voz se endureció apenas—. Hay gente que lo usa para hacer daño, para manipular. Pero también puede ser algo hermoso, si se hace con respeto y con la persona correcta.
    
    Se quedó callado unos segundos, luego suspiró.
    
    —No te digo esto para que te asustes —su tono era más suave ahora—, sino porque quiero que entiendas, que eres tú quien decide, sin miedo, sin presiones… y conociendo la verdad.
    
    Me atreví a abrir los ojos, voltee mi rostro y lo mire directamente a los ojos. Héctor me miraba con seriedad, pero también con un dejo de preocupación. No supe qué decirle, así que solo asentí.
    
    No aparte la mirada de su rostro mientras el observaba directamente su mano sobre mis caderas, sentí como comenzó a acariciarme.
    
    —Puedo ver tu…pene, Héctor —pregunté inocentemente, dándome ligeramente la vuelta y quedando completamente boca arriba. —Quiero entender cómo funciona.
    
    Héctor estaba preparado, se retiro su ropa ...
    ... y se subió nuevamente sobre la cama, había visto antes su pene, pero nunca lo había detallado y recuerdo que ese día pensé que jamás lo había visto tan grande.
    
    —Se ve … diferente—Acerque mi mano temblorosa y lo toque, quería examinarlo. —¿Esto es lo que entra en la vagina de las mujeres? —¿Y se siente bien cuando lo haces?
    
    —Así es —admitió con sinceridad—. Pero no siempre.
    
    Fruncí el ceño, esperando una explicación.
    
    —Es placentero cuando es con la persona correcta, en el momento correcto, cuando hay confianza y deseo mutuo —su voz era pausada, cuidadosa—. Pero si hay miedo, si hay duda, si alguien se siente forzado… entonces no lo es.
    
    Mi mano no soltaba su pene.
    
    —Por eso es importante saber cuándo y con quién. No es solo el placer, es todo lo que viene con él.
    
    Asentí despacio, aunque dentro de mí aún quedaban preguntas que no supe cómo formular. Héctor me estudió un momento más y luego suspiró.
    
    —No tienes que entenderlo todo de una vez —dijo al fin—.
    
    En ese momento, su mano se posó en mi vagina, de inmediato sentí algo desconocido y extraño, cerré mis ojos sin soltar su pene, concentrándome en sus caricias. De pronto me encontré respirando agitadamente.
    
    —¿Qué está pasándome? —pregunté con la voz entrecortada y sintiendo un inmenso calor.
    
    —Bueno… El cuerpo está lleno de nervios, de terminaciones sensibles que reaccionan al contacto. Cuando algo nos gusta, cuando nos sentimos seguros y relajados, el cerebro libera sustancias que nos hacen sentir ...
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