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Diario de un Consentidor 200 Soledades
Fecha: 04/08/2026, Categorías: Intercambios Autor: Mario, Fuente: TodoRelatos
... soy una golfa. —Para, no sigas limpiándote. —¿Ahora qué quieres? —Nada. He recordado la primera vez que estuviste así. —Así, cómo. —Arrodillada delante de un tío, comiéndole la polla. En casa de Doménico, ¿te acuerdas?, la primera noche, nada más llegar. —¿A qué viene eso? —No te había vuelto a ver haciéndolo. Has mejorado mucho. Sonrió con desdén y continuó retirando el semen con la punta de la blusa. —La práctica, Mario; son muchas pollas las que llevo tragadas. Le señalé la frente, tenía un colgajo cerca del pelo. —Voy a lavarme, acabaré antes.» (6) La violencia estaba enquistada en nuestra vida, violencia aceptada, deseada, violencia normalizada hasta pasar desapercibida. Mientras no encontrásemos el origen, por mucho que doliese afrontarlo, Carmen no descansaría. El pub cobraba vida, habían conectado la música ambiente, imaginé las luces encendidas y las camareras ultimando detalles antes de la apertura, el silencio se llenó con los acordes machacones y repetitivos de introducción a un fado que traspasaron los muros y llegaron nítidos desde la sala, la poderosa voz de Dulce Pontes me devolvió a unos años en los que éramos felices recién iniciada nuestra vida en común repleta de ilusiones y planes por hacer, con la inocencia de una joven Carmen a mi lado que me había rescatado de la soledad, me ayudaba a olvidar un tormentoso divorcio y me invitaba a sonreír, bailar, vivir, soñar. ¿Por qué no fue suficiente? «Bailé en mi ...
... barca más allá del mar cruel y el mar, bramando, dice que fui a cautivar la luz de tu mirada. Vete a saber si el mar tendrá razón Ven aquí a ver bailar mi corazón Si bailo en mi barca no iré al mar cruel no le diré a dónde fui a cantar, reír, bailar, vivir, soñar contigo.» (7) No creo en los malos presentimientos, creo en lo que estímulos asociados a respuestas positivas o aversivas pueden evocar. La evasión, la búsqueda de pasiones que trascienden las barreras más allá de prejuicios, los desafíos y las crueles acusaciones cuando el corazón lo único que desea es vivir y compartir experiencias con la persona amada a riesgo de equivocarse, incluso de zozobrar y hundir la barca. ¿Es a esto a lo que te he conducido, amor? Miré alrededor, se me antojó el escenario de una cruenta batalla en la que los dos habíamos salido derrotados. Y aún no había terminado. Transfiguración —Qué tal con tu jefe, ¿Andrés se llama? ¿Te lo tiraste? —Carmen nos miró a uno y otro sin saber qué responder—. Lo tienes a huevo, aprovecha antes de que se enfríe. Conozco sus expresiones tanto que a veces puedo anticipar lo que va a hacer y por qué. —¿Sabes?, me lo estoy pensando. Sí, tonto, lo que me propusiste: Dejar a éste, hacer que Andrés se divorcie y casarme con él; la verdad es que si quisiera lo tengo a huevo. Estaba improvisando, no sabía por qué, pero aquel disparo iba dirigido a mí, contra mí. —Chica lista, y tú y yo a vivir como reyes. ¿Lo sabías ...