1. ¡La Concha de mi Hermana! [11]


    Fecha: 14/08/2026, Categorías: Incesto Autor: Nokomi, Fuente: TodoRelatos

    ... con una tranquilidad que descolocaba—. A él no le gustan. Dice que son una pérdida de tiempo.
    
    Se giró un poco, lo justo para que nuestras miradas se encontraran a través del cristal.
    
    —Voy con unas amigas. Como siempre. Y sí, sé que le molesta cómo me visto, sobre todo cuando me pongo cosas así —dijo, deslizándose una mano por el borde del corset—. Pero a mí me gusta. Me hace sentir libre.
    
    Y en ese “libre” hubo algo que no era solo provocación. Había una chispa más profunda, como si debajo de toda esa piel mostrada hubiera algo que venía pidiendo salir desde hacía mucho.
    
    —¿Y te gusta que la gente te mire?
    
    —Me encanta —al decir esto soltó otra de esas risitas que me hacen cosquillear los testículos—. El problema es que cuando me visto así… me pongo un poquito puta…
    
    Rozó mi bulto con su mano derecha. Abel hubiera temblado de pánico en ese momento; pero Cristian no se dejaría intimidar, ni siquiera por una fogosa diablita semidesnuda. Entendí que era el momento de ponerse más físico.
    
    Posé mi mano sobre su vientre y comencé a deslizarla lentamente hacia abajo. Virginia, en lugar de ponerse tensa, se relajó. Sus omóplatos se restregaron contra mi pecho, como haría una gata en celo.
    
    —¿Te pusiste puta cuando te disfrazaste de enfermera?
    
    —Uff… sí… muy.
    
    —¿Qué hiciste?
    
    —Terminé chupándole la pija a uno de los strippers… arriba del escenario.
    
    Me volví loco al imaginarla en una discoteca repleta de gente, tragando verga como una desaforada, mientras le ...
    ... mostraba el culo a todos los que quisieran ver. Posé mi otra mano por debajo de su teta izquierda, y comencé a subirla.
    
    —Eso sí es zarpado —aseguré—. ¿Y por qué lo hiciste?
    
    —Es que… el stripper tenía una muy buena pija. Y la de mi novio… bueno, es chiquita. Yo quería algo grande.
    
    —Entiendo totalmente. Una chica como vos no debería conformarse con poco. Algunos tenemos mucho más para ofrecer.
    
    No me reconocí a mí mismo al decir esas palabras. Abel jamás se hubiera animado a decir algo así; pero Cristian sabe cómo manejar estas situaciones. Virginia entendió la indirecta y la aceptó. Su mano derecha se posó sobre mi bulto y tanteó. A mí ya se me estaba esperando el amigo.
    
    —¿Y solo eso pasó? ¿Te conformaste con solo chuparla?
    
    Me incliné hacia ella con suavidad, dejándome guiar por el hueco tibio de su cuello, ese espacio perfecto entre el hombro y el mentón donde todo parece latir más fuerte. La besé ahí, despacio, con la boca apenas abierta, y sentí cómo se erizaba bajo mis labios.
    
    —No, eso fue solo el principio —ya no sonreía, estaba excitada, podía notarlo en el brillo de sus ojos y en la forma en la que sus labios se abrían—. Después me llevaron para atrás… y ahí empezó otra fiestita, con unas amigas y los stripper.
    
    —Uy, eso debió ser un descontrol —los dedos de mi mano derecha acariciaron su pubis suave y lampiño, seguí bajando hasta que llegué a la tanga roja.
    
    —No tanto… o sea, sí pasaron cosas; pero… no fue una orgía, si es que estás imaginando ...
«12...111213...19»