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¡La Concha de mi Hermana! [11]
Fecha: 14/08/2026, Categorías: Incesto Autor: Nokomi, Fuente: TodoRelatos
... puse igual, con manos torpes, y el cambio fue inmediato: mis ojos, que siempre fueron oscuros como mi pelo, ahora me devolvían una mirada clara, ajena, como prestada. El efecto era sorprendente, pero aún no terminaba de convencerme. —Me siento ridículo —dije, sin dejar de mirar al tipo que me miraba desde el vidrio—. Se nota que es todo falso. —Eso es porque no estás peinado —me respondió, con la lógica de quien habla de algo obvio—. Las pelucas también se peinan. Y ese bigote… nadie de tu edad usa bigote. Probá con una barba, a ver qué pasa. Le hice caso. Me prestó un peine y empecé a peinar la peluca con torpeza. La dejé un poco revuelta, imaginé que Cristian sería la clase de hombres que no se mira demasiado al espejo. Cuando me puse la barba, todo cambió. Ahí sucedió la magia. El tipo que me miraba desde el espejo ya no era Abel. Era alguien más. Alguien atractivo. Con esa belleza informal que parece descuidada pero no lo es. Se lo veía seguro. Serio, sí, demasiado recto todavía… así que aflojé un poco los hombros, ladeé apenas la cabeza y le sumé una sonrisa canchera, medio sobradora. Tenía algunas dudas, hasta que escuché la voz de Daiana, a mi espalda: —Ya está… sos otro. Nada que ver al flaco que entró por esa puerta. —Genial, es justo lo que buscaba —dije, mirándome de costado en el espejo—. Aunque la ropa no me ayuda. Me gustaría probarme algo más… pero, creo que eso lo tendría que comprar en otro lado. —No solo vendemos disfraces —me ...
... dijo Daiana, como si estuviera esperando que dijera eso—. En el fondo tenemos ropa común y corriente —señaló con un gesto hacia una fila larguísima de pasillos, tapados de prendas hasta el techo—. Suele venir bien para completar atuendos como el que buscás vos… y para actores de teatro. Andá tranquilo, estoy segura de que hay ropa de tu talle. Le agradecí con una sonrisa y empecé a caminar por ese pasillo lleno de cotillón y disfraces. Al principio no sabía ni qué buscar. Me costaba visualizar cómo se vestía Cristian. ¿Era más relajado? ¿Más urbano? ¿Un poco canchero? ¿Podía permitirme algo de color? Porque como Abel, con suerte, me animo a un buzo bordó o una remera gris con rayas. Casi toda mi ropa es gris, negra o blanca; y a veces un poco de azul marino, para variar. Cristian tiene que ser otra cosa. Empecé a revolver. Había de todo: pantalones chupines, camisas estampadas, camperas de cuero, remeras con frases en inglés, jeans rotosos, joggers, bermudas de lino. Me tomé mi tiempo. Demasiado, tal vez. Pero cada prenda me hacía dudar. No quería parecer un disfrazado, quería verme como alguien más… sin parecer un chiste. Al final me decidí por un pantalón color mostaza, un poco ajustado, pero con onda. Y una remera negra de tela fina, con cuello redondo y un pequeño estampado en el pecho que decía “good trouble”. Sí, sí… es otra remera negra, lo sé; pero el estampado era bastante colorido, con fucsia y azul. Las letras eran grandes, ocupaban todo el pecho. Algo que ...