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La búsqueda (IV)
Fecha: 20/08/2026, Categorías: Grandes series, Autor: MN_IS, Fuente: CuentoRelatos
... posible. Yo siempre estoy aquí. —Muy bien: le reconocemos muchísimo su trabajo —concluyó Mario. —Queremos una habitación. —Elija usted el tipo —dijo el hermoso recepcionista, señalando un cartel en el que venían los tipos de cuarto y sus precios Mario se sintió muy preocupado: no encontraba uno con la cama queen size, como quería Isa. El exprofesor de pronto sintió que toda la noche se frustraría si no encontraba el cuarto adecuado. —Allí —le señaló Moní con una sonrisa. Mario respiró aliviado, le respondió al recepcionista y pagó la cantidad indicada. Recibió las llaves y agradeció. Mario y Moní, aún de la mano, empezaron a caminar a la habitación asignada. Oyeron abrirse nuevamente la puerta automática. Isa entró a toda prisa, y cruzó la recepción sin inmutarse. —Señorita, ¿a dónde va? —preguntó el recepcionista, visiblemente preocupado. —Voy con ellos —dijo señalando a Mario y a Moní. —Viene con nosotros —dijo Moní rápidamente. —Espere… —siguió el recepcionista, aún preocupado. —¿Quiere venir también? —dijo Isa, deteniéndose y guiñándole el ojo. —Porque por mí lo invitaría… —No. No es posible. Yo siempre estoy aquí —dijo el recepcionista. Su tono empezaba a ser maquinal otra vez. —¿Qué hora de salida les había dado? —Pagamos por noche, no por hora —dijo Mario. —Salíamos a las 7. —Que sea a las 11, ¿les parece? Algo me dice que necesitarán más tiempo —dijo sonriendo el recepcionista. Mario se quedó sin palabras, y sólo pudo ...
... hacer una extraña reverencia con el cuello. Moní e Isa imitaron burlonamente esta referencia, y los tres se adentraron en el motel, riendo. —¡Dios mío, guapo y generoso! —dijo Isa en voz alta —Permítanme, que me derrito. —En verdad era muy guapo —dijo Mario. Las amigas compartieron una mirada de extrañeza. ¿También su profesor era bisexual, después de todo? —Es muy guapo. Es mi orgullo —dijo una voz, que salía de un cuarto abierto Los tres saltaron asustados, pero se recuperaron pronto. En realidad era solamente una anciana, cuidadosamente arreglada, enfundada con un vestido morado brillante. Detrás de ella, lo que parecía ser un cuarto adaptado, tenía una especie de pequeña tienda. —Servicio a la habitación, o las cosas que necesitan antes de llegar. ¿Seguros de que tienen todo lo que hace falta? —¿Tenemos? —dijo Moní. —No, no tenemos —dijo Mario, y pidió condones, pasta y cepillo de dientes. —¡El caballero piensa en su boca! Parece que hoy va a beber de las fuentes de leche y miel, como dicen las Escrituras. —dijo la anciana; aunque era un chiste, la situación más bien los asustaba. Cuando les entregó los condones y lo demás, y ya se iban, la anciana tomó a Isa por la mano y le susurró. —Isa, Isa. Apuéstale a Moní, a Moní. Entre más le das gusto al profesor, más se fija ella en él. ¿Lo notas, verdad, mi niña? Como dice el dicho: “Dos caballos bien herrados, corren más felices juntos”. —¿Qué dijo? —contestó Isa, mortalmente asustada de que la ...