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La búsqueda (IV)
Fecha: 20/08/2026, Categorías: Grandes series, Autor: MN_IS, Fuente: CuentoRelatos
... desconocida supiera sus nombres. —Digo que el servicio a la habitación es más caro —contestó la anciana. —Si esto ya está caro, ¡imagínense que se los lleve allá arriba y me tengan que pagar por verles las nalgas! Isa no se quedó pensando en eso. ¿La anciana había hablado sobre su encuentro con Mario y con Moní? Neh. Isa más bien se lo atribuyó a su imaginación, a cualquier desvarío que pudiera tener la anciana, y a alguna cosa que ella misma estuviera pensando. Subió feliz Mario y con Moní por unas escaleras de caracol, hasta el piso donde una puerta verde y alta los dejó entrar al cuarto. Moní se imaginaba sábanas, cortinas y decorados de color rojo sanvalentín, con una tele enorme para poner porno y un sillón que, con forma de escultura vanguardista, invitara a practicar las posiciones más antinaturales. No parecía haber televisión; la cama era de color crema, el resto del cuarto era café y plateado. Diminutos jardincitos zen adornaban los burós, el lavabo, y hasta el interior del ropero. Todo eso era muy intimidante, porque Moní quería tener sexo con alguno de los dos (o con ambos, no estaba segura), pero el lugar más bien parecía adecuado para una noche en calma. —Parece que necesitas ayuda —dijo Isa, llegándole por la espalda. Le pasó el brazo por el abdomen, abrazándola justo debajo de los pechos. Se agachó para estar a su misma altura, coló su cabeza por sobre el hombro de Moní, y besó su mejilla. Antes de que Moní se hubiera dado cuenta, Isa ya ...
... estaba besando y lamiendo la cima de su oreja. —Tú estabas triste. Necesitabas una amiga… una amiga que te tocara y que te hiciera sentir especial —dijo Isa, mientras Moní sentía sus cabellos rubios hacerle cosquillas en la oreja —Pero, ¿y yo? ¿Te diste cuenta de que no me tocaste nunca? Desde que estábamos en el metro te veo verme. Sé que te gusta mi cuerpo. Te siento erizarte cuando me acerco a ti, ¿y aun así esperas que sea sólo yo quien “te trabaje”? Isa besó el espacio detrás de la oreja, y Moní dejó escuchar un gemido. Entonces Isa la soltó, sin importarle nada, y fue con Mario. Moní se quedó desolada, parada en seco, sin saber qué hacer, sintiendo que se iba a caer nuevamente. —La prefieres, ¿verdad? No me contestes. Ya me lo dijiste antes —dijo Isa a Mario, abrazándolo y poniendo sus labios enfrente de los de él. —Yo no dije nada sobre eso —quiso decir él. Y era verdad. —Te dije que no me contestaras —lo interrumpió ella. —Ya las dos sabemos que te la quieres coger. Pero antes voy yo. —¡No! —dijo Moní, a la vez molesta de que su amiga la hubiera dejado con las ganas, y feliz de que se hubiera sentido celosa. —Con él no, quiero decir. Antes voy yo, pero contigo. Isa se volteó a ver a Moní. Mario aprovechó la oportunidad y le tomó un hombro con cada una de sus manos suaves y pesadas, para que no se diera la vuelta. Moní entendió la idea y se acercó a su amiga, a la que besó parándose en las puntas de los pies. Isa se agachó para que Moní pudiera besarla ...