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La búsqueda (IV)
Fecha: 20/08/2026, Categorías: Grandes series, Autor: MN_IS, Fuente: CuentoRelatos
... sin esfuerzo. Moní tomó la cara de Isa y le zampó tres besos, breves pero intensos. Luego se juntaron sus frentes, y Moní bajó por el cuerpo de Isa, dibujando su silueta, desde sus hombros hasta sus caderas, de las que se aferró con fuerza. Un escalofrío recorrió a Isa, cuya reacción fue retroceder, no con los pies, sino con el torso. Mario estaba aún detrás de ella, y había empezado a masajearle los hombros. Cuando se hizo hacia atrás, Isa pudo sentir la erección de él en un glúteo. Ahora se sentía entre la espada y la pared, y eso le fascinaba. Al contrario de Moní, Isa sí llevaba un brasier, del mismo color que su blusa, y que llegaba sólo hasta cubrir ligeramente el pezón. Su intención era que la prenda no se viera en lo absoluto, para no afectar la delicada apariencia de su escote garigoleado. Moní reconoció el brasier cuando recorrió el cuerpo de su amiga, y pensó que empezar por el pecho, como a ella le hubiera gustado, quizá habría sido muy complicado. Así, empezó a besar las clavículas de su amiga, y el espacio generado entre ambos pechos. —Estamos ya algo calientes para estas cosas, ¿no? Desvísteme de una vez —le dijo Isa. Mario estaba acariciando con las uñas la nuca de Isa, mientras le daba besitos en la cabeza. Él parecía no haberse inmutado con el comentario de la chica, que sin embargo reconoció su emoción porque el miembro le creció aún más sobre el trasero de ella. Moní desabrochó el pantalón de mezclilla de Isa, y se lo quitó con alguna ...
... dificultad. Sus fuertes y anchas piernas se resistían. Pero Moní aprovechó ese tiempo para cubrir de besos el vientre de su amiga, los huesos que sobresalían en sus costados y el nacimiento del corto vello rubio en su entrepierna (se ve que se había rasurado hacía no mucho). Cuando el pantalón por fin cayó a los tobillos de su amiga, Moní se animó a retirar hacia un lado la ropa interior de su amiga, negra como todo el conjunto, para darle un besito junto a los labios vaginales. —¡No seas sucia! Compramos pasta de dientes. Si me vas a comer la raja, lávate un poco. —Tú no tuviste esos cuidados hace rato, cuando me la comiste así como estabas y casi casi en público —le contestó Moní, juguetona. —Pues si no te parece bien, ahorita que te vayas a lavar los dientes, te lavas también lo de allí. —Aho, pero no te voy a dejar con el profe, ¿qué te pasa? —contestó Moní, dándole más besos en esa zona a Isa. —Te conozco. Si regreso en treinta segundos, ya lo vas a tener bien enfundado. —Te prometo que no pasará —dijo Mario. —Te tomo la promesa —dijo Moní, que había vuelto a tutearlo. —Porque si pasa algo, te quedas sin todo esto. Y se señaló a sí misma, con ambas manos y recorriendo todo su cuerpo, tentadoramente. Un contoneo serpentino hizo que su vestido se recorriera hacia arriba, y cuando se alejó, Mario no pudo evitar seguirla con la vista, a ver si el vestido revelaba algo más que sus blancos muslos. No fue así, pero Isa pudo sentir el interés de Mario por su ...