-
Capítulo 8: Ecos de Entrega y Traición
Fecha: 21/08/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: Gregor, Fuente: TodoRelatos
... la voz—. Va a querer que le escribas. Que le digas lo que quieres que te haga. Va a querer detalles. Voy a necesitar que lo alimentes, que lo mantengas interesado, que lo hagas sentir poderoso. Claudia asintió lentamente, tragando saliva. —Lo sé. Tendré que seguir actuando. Tendré que ser su puta en la distancia, aunque me duela. —Lo sé —dijo Mariana, apretando su mano—. Pero no estarás sola. Yo estaré contigo. Yo te guiaré en cada paso. Solo recuerda: nada de lo que digas o hagas es real. Es solo una farsa. Una herramienta. Una arma. Claudia suspiró. Por un momento, pensó en Daniel. Su mente lo buscó como un refugio. Él volvería pronto de su viaje. Era lo único que le daba algo de paz. Aunque también, paradójicamente, lo único que le daba miedo. Porque si Daniel se enteraba de algo, si descubría lo que estaba pasando, la vería como una puta. Como alguien que permitió que un hombre la manipulara, la humillara, la poseyera a distancia. La relación que tanto deseaba, que aún no era oficial, se convertiría en un infierno. Daniel jamás entendería que no era deseo, sino miedo. Que no era elección, sino coerción. Que no era entrega, sino supervivencia. —Creo que aceptar tu invitación es lo mejor —dijo finalmente Claudia, con voz más calmada—. Le pediré permiso a mi mamá para quedarme unos días contigo. Necesito alejarme un poco de todo esto. De mi casa, de mi mente… de mí misma por un rato. Mariana asintió, apretando su mano. —Mi casa es tu casa. Aquí ...
... estarás a salvo. Y juntas terminaremos con esto. Juntas saldremos de sus garras. Claudia le devolvió el apretón, débil pero sincero. Ambas sabían que los próximos días serían una batalla. No solo contra Javier, sino contra ellas mismas: contra el miedo, contra el deseo oculto, contra la vergüenza, contra la necesidad de sobrevivir. Pero por primera vez en mucho tiempo, Claudia no estaba sola. Y Mariana, con su plan aún en marcha, sabía que cada caricia disimulada, cada palabra falsa, cada gesto de falsa sumisión, la acercaba un poco más a destruir al hombre que había convertido a su amiga en una sombra de sí misma. Y a convertir a Claudia, quizás, en suya para siempre. **** Claudia y Mariana no tenían clases en el instituto ese día, lo que hizo todo más fácil. No tendrían que ver a Javier ahí y el riesgo de que los retos la expusieran a sus compañeros era menor. Claudia recibió una llamada de Daniel desde el extranjero. La voz de Daniel, cálida y familiar, llenó la habitación, y Claudia sintió una oleada de felicidad. Le contó que tendría unos días más fuera, pero que todo estaba yendo bien. Claudia le dijo que lo extrañaba y que esperaba que volviera pronto. —Te extraño mucho, Daniel —dijo Claudia, con una sonrisa en el rostro—. Ojalá vuelvas pronto. —Yo también te extraño, Claudia —respondió Daniel—. Pero todo está yendo bien aquí. Volveré pronto, te lo prometo. Mariana observaba a Claudia desde el otro lado de la habitación, viendo cómo su rostro se ...