1. El Crimen del Colibrí. Parte 5


    Fecha: 30/08/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Julian Torres, Fuente: TodoRelatos

    ... gente andar por el paseo. No los veía, y casi no escuchaba los pasos en concreto, pero podía percibirlos como se percibe a alguien en el cogote —. Qué vergüenza.
    
    El ingeniero le retiró las bragas bajándolas por completo y las tiró a la base del arbusto más cercano. Claudia dio un respingo al ver su ropa interior caer en medio de la tierra y las hojas. Entonces él puso su pene erecto, que se había sacado tras bajarse los pantalones, en medio de los dos muslos de ella y justo debajo de la vagina. Comenzó a friccionar su miembro con el movimiento de sus caderas, como si se estuviera masturbando usando el cuerpo de ella en lugar de con sus manos. Y acto seguido él aprovechó para volver a besarla apasionadamente. En pocos segundos la pareja estaba absorbida por su lujuria y los lametones se escucharon tanto que sintieron a alguien acercarse.
    
    A Claudia se le erizaron los pelos de la nuca y su cuerpo comenzó a temblar a medida que notaba la presencia cada vez más cerca. Entonces de entre el arbusto surgió un perro que comenzó a olisquear a la periodista. Ella dio un sobresalto y juntó su cuerpo al de Ignacio hasta el punto de parecer que iba a meterse bajo su piel. El ingeniero abrazó a su amante, al tiempo que con la pierna y el brazo derecho trataba de espantar al can.
    
    —Ruffie —llamó el dueño del perro desde el paseo —. Ruffie, vuelve.
    
    El señor comenzó a meterse entre los arbustos y Claudia volvió a entrar en un pánico mudo que provocó que clavara sus uñas en la ...
    ... espalda de Ignacio. El ingeniero espantó al perro de un manotazo y este se retiró hacia atrás. El can volvió sobre sus pasos y el dueño lo recibió con alegría, así que ambos retomaron la senda.
    
    La valenciana suspiró al borde de un ataque de nervios. Tuvo que respirar hondamente para tranquilizarse, y mientras lo hacía observó como algunas hormigas comenzaban a inspeccionar sus bragas junto al arbusto al explorarlas. Acto seguido miró a su amante con miedo.
    
    —Ha estado cerca. Deberíamos volver ya.
    
    Ignacio acercó su rostro al de ella y le chupó el borde de la oreja antes de hablarle al oído.
    
    —Quiero follarte ahora y aquí, a la luz del día, en medio de toda esta gente mientras pasean con sus familias. Como a una puta en un callejón.
    
    Acto seguido el ingeniero le levantó la pierna de ella mientras la sujetaba por un lado y restregó su pene directamente sobre toda la vulva. El corazón de Claudia comenzó a acelerarse y sintió el bombeo de la sangre hasta en el cuello. Todo su cuerpo comenzó a temblarle sin poder evitarlo, y era tal su grado de nerviosismo que parecía a punto de mearse a chorros. Era una temeridad y una obscenidad sin paragón follar en medio de la gente con un hombre que no era su marido. Podría perder toda su reputación de un plumazo, pero el éxtasis que sentía solo la dejó reaccionar de una forma. E Ignacio metió su pene dentro de su vagina.
    
    Claudia se arqueaba cada vez que era penetrada. El miembro de él no tardó en invadirla por completo, y notó como ...
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