1. Siempre en Marcha


    Fecha: 02/09/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Incesto Voyerismo Autor: Ericl, Fuente: SexoSinTabues30

    ... vergüenza y miedo. —Así te quería agarrar. —Dijo samuel en el momento que desenfundaba el arma y apuntaba directamente al hombre que hace instantes profanaba la boca de su madre. Los ojos de Lorena mostraban su miedo, ya no le importaba cubrirse. —Sami. No. ¡Baja el Arma! — Gritando Lorena, parándose entre el hombre y su hijo. —Por favor cálmate, hijo. EL hombre agarro a Lorena por los hombros y la utilizaba como escudo. —Escucha a tu mamá niño. Podemos hablar de esto. —Dice aquel hombre. Samuel sintió el agarre firme de dos pares de manos sujetándolo por los brazos. Habían sido más rápidos que él. Intentó zafarse, pero los hombres eran fuertes. Uno de ellos le torció el brazo hacia atrás, obligándolo a inclinarse. El dolor le recorrió el hombro, pero no hizo ningún ruido. La pistola cayó al suelo con un golpe seco. —¡Déjenlo! ¡Por favor, no le hagan daño! —la voz desesperada de Lorena resonó en la habitación. Samuel levantó la mirada. Sus ojos se encontraron. La escena era exactamente como lo había imaginado en sus peores pensamientos… pero ahora no había forma de apartar la mirada. Lorena estaba de pie desnuda, su vestido había vuelto a caer al piso, arrugado. Su respiración aún era agitada, su cabello revuelto, su piel brillante de sudor. El hombre junto a ella no tenía prisa por cubrirse. Caminó hacia Samuel con calma, como si la interrupción no le molestara en lo absoluto. Los dos tipos que sujetaban a Samuel lo inmovilizaron con más fuerza, retorciéndole los brazos ...
    ... hasta hacerle crujir los huesos. Pero el dolor físico no se comparaba con lo que ardía dentro de él. Lorena extendió la mano hacia él, su rostro desencajado por la desesperación. —¡Por favor, no le hagan daño! —gritó, con la voz quebrada. Samuel no la miró. Sus ojos estaban clavados en el hombre que se acercaba a él. Alto, corpulento, con la arrogancia pintada en su rostro. Ojos fríos y sonrisa burlona. Se agachó lentamente hasta quedar cara a cara con Samuel, que estaba en el suelo, con el pecho jadeante por la rabia contenida. El hombre inclinó la cabeza, con una sonrisa maliciosa en los labios. —Solo estábamos jugando. Samuel sintió que algo dentro de él se rompía. Los hombres lo levantaron a la fuerza, sus brazos aún entumecidos por la presión de la inmovilización. Samuel no opuso resistencia. No porque se rindiera, sino porque su rabia lo mantenía en un estado de frialdad aterrador. —Llévenlo afuera. —ordenó el hombre con calma. Los gorilas asintieron y lo arrastraron fuera de la habitación. Pero justo antes de cruzar la puerta, Samuel miró hacia atrás. Lorena y aquel hombre hablaban en voz baja. Sus rostros estaban cerca, su expresión era tensa, había miedo en ella. Samuel vio su cuerpo, su madre era una mujer hermosa, era alta y delgada, sus senos eran demasiado grandes para que estuvieran firmes, también tenía una cola grande. —Déjenlo entrar. Los hombres que lo sujetaban se detuvieron en seco. Samuel alzó la vista. La voz del hombre tenía un tono de entretenimiento ...
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