1. La Mirada en el parque (lunes)


    Fecha: 06/09/2026, Categorías: Gays Autor: Jhosua, Fuente: TodoRelatos

    ... seducción pura. Sugiriendo.
    
    ·“Podríamos ir a esos matorrales de atrás, ¿qué te parece?”.
    
    Dice, continuando.
    
    ·“Estaríamos más cómodos, y no nos molestaría. Nadie tiene por qué saber lo bien que nos lo pasamos”.
    
    La oferta pendía en el aire, tangible como el calor de su mano en mí, y la de la mía sobre él. Los matorrales parecían la mejor manera de ocultarnos. Su mirada parecía susurrar promesas de un placer prohibido, una intimidad que me atraía y me aterraba a partes iguales.
    
    Me quedé un instante, el aliento contenido, haciéndome de rogar. No era un ‘no’ rotundo, pero el mi negativa no se mantenía, mi forma con la cual lo dije, invitaba a dudar.
    
    Él lo entendió a su manera. Se levantó con una agilidad sorprendente para un hombre de su edad, y tras cogerme por la muñeca, tiró de mí con una fuerza suave pero decidida. No opuse resistencia. Me dejé llevar, un peso muerto arrastrado por su voluntad y por mi propia curiosidad febril.
    
    Los matorrales se abrieron ante nosotros. Nos adentramos en la maraña de ramas y hojas, el sonido de las ramas rompiéndose y las hojas secas ...
    ... bajo nuestros pies el único indicio de nuestra intrusión.
    
    El aire se hizo más denso, más íntimo, y el sol se filtraba a duras penas, creando una sensación de secretismo. Finalmente, llegamos a un pequeño claro, un espacio apenas visible desde el exterior. El suelo, cubierto de envoltorios de preservativos, condones usados y clínex, eran la prueba de lo prohibido.
    
    Sin darme tiempo a reaccionar del todo, él se abalanzó sobre mí con un hambre contenida, echándose encima. Su peso me inmovilizó contra un árbol, y sus labios, húmedos y ávidos, buscaron mi boca con urgencia.
    
    Intentó besarme, pero yo giré la cabeza, ofreciéndole mi mejilla, mi cuello. En ese mismo instante, su mano ya estaba dentro de mi pantalón, magreando mi miembro con una posesión que me robó el aliento. Exclamó.
    
    ·“Vamos, chico...”.
    
    Jadeó contra mi piel, su voz ronca. Animándome.
    
    ·“Sé que lo estas deseando. No te hagas ahora el estrecho”.
    
    Y, siento de corazón, tenerlo que dejarlo aquí, y dejaros así, pero os invito a que me sigáis. Os dejo mí email, el cual es…Jhosua 1974 @ Gmail . com (obviamente todo junto) 
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