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La sobri. Cap 3
Fecha: 29/09/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Cjbandolero1, Fuente: TodoRelatos
... la ciudad y una brisa que movía las cortinas como si fueran fantasmas perezosos. Itziar estaba tirada en la cama, con el móvil en una mano y la otra descansando sobre el estómago, acariciando el piercing del ombligo, debajo de una camiseta vieja que usaba para dormir. Llevaba unas bragas negras, nada especial, y el pelo castaño suelto, desparramado sobre la almohada como si hubiera peleado con ella y perdido. Eran las once de la noche, y la casa estaba en silencio, con sus padres viendo una serie en el salón y su hermano Dani encerrado en su cuarto, probablemente gritándole a sus amigos por los auriculares. Pero Itziar no estaba pensando en ellos. Estaba pensando en Ricardo, en el parque, en esas palabras que le había susurrado al oído como si fueran una bomba: “Quiero darte por el culo, quiero follarte ese ojete tan bonito que tienes que tener”. Joder. Cada vez que lo recordaba, sentía un calor subiéndole por el cuerpo, una mezcla de vergüenza, miedo y algo que no quería nombrar pero que le hacía apretar los muslos. Se giró, apoyando la cabeza en una mano, y miró el móvil sin abrirlo. No quería escribirle todavía, no hasta que tuviera claro qué coño iba a hacer. Porque esto no era una broma, no era uno de esos juegos del Insta donde podía borrar una story si se arrepentía. Esto era real, jodidamente real, y una parte de ella estaba acojonada. Nunca había follado por el culo. Nunca. Lo más cerca que había estado era alguna noche, sola en su cuarto, cuando se masturbaba ...
... y, casi sin pensarlo, era que se había metido un dedo, solo un poco, para ver qué se sentía. Y sí, le había gustado. Era diferente, una presión extraña que se mezclaba con el placer del clítoris y la llevaba a un sitio nuevo, más intenso. Pero un dedo no era una polla. Y Ricardo…, Ricardo no era un tío cualquiera. Era grande, en todos los sentidos, y la idea de tenerlo dentro de ella, ahí, le daba un vértigo que no sabía si era miedo o deseo. Cerró los ojos, intentando ordenar sus pensamientos, pero lo único que veía era la cara de Ricardo en el parque, esa sonrisa torcida, esos ojos que parecían desnudarla sin tocarla. “Quiero algo especial”, había dicho, y ella sabía exactamente qué significaba. Se mordió el labio, fuerte, y dejó el móvil en la mesita para no escribirle por impulso. Necesitaba pensar. Necesitaba entender por qué una parte de ella, esa que siempre tenía el control, estaba considerando algo tan loco. Recordó una conversación con Lucía, una de sus mejores amigas, hacía ya unos meses. Habían estado en un bar, tomando mojitos que sabían más a azúcar que a ron, y Lucía se había soltado después del segundo vaso. “Oye, tía, ¿tú has probado lo del culo?”, le había preguntado, con esa risa nerviosa que ponía cuando hablaba de cosas serias. Itziar se había quedado flipando, medio riéndose, medio incómoda, y le había dicho que no, que ni de coña. Pero Lucía, con los ojos brillantes y la cara roja, había seguido: “Es raro al principio, no te voy a mentir. Con mi ...