1. La sobri. Cap 3


    Fecha: 29/09/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Cjbandolero1, Fuente: TodoRelatos

    ... novio la primera vez fue como… no sé, como si no supiera si me gustaba o me dolía. Pero si lo haces bien, con lubricante y tal, es… diferente tía, mola. Es como más intenso, más… no sé, sucio, pero en plan bueno”. Itziar se había reído, llamándola guarra, pero ahora, tumbada en su cama, esas palabras se le repetían como un mantra. “Diferente”. “Intenso”. “Sucio, pero en plan bueno”. Joder, Lucía no tenía ni idea de lo que estaba desatando en ella con esa charla. Pensó en hablar con ella, para que le diera consejos, pero rápidamente lo descartó porque sino iba a empezar con preguntas incómodas y pasaba de rollos, era su secreto y nadie iba a saberlo.
    
    Se sentó, cruzando las piernas, y se miró en el espejo al otro lado de la habitación. La chica que le devolvió la mirada era la misma de siempre: pija, guapa, con esos ojos verdes que hacían que los tíos babearan en las discotecas. Pero también había algo nuevo, una chispa que no reconocía del todo. ¿Era curiosidad? ¿Era morbo? No lo sabía. Lo que sí sabía era que el miedo estaba ahí, grande y pesado, como una piedra en el estómago. Miedo al dolor, claro. Había leído cosas en internet, en foros que abrían en modo incógnito, y todo el mundo decía lo mismo: si no se hacía bien, podía ser un infierno. Y Ricardo no parecía de los que iban con cuidado, no después de cómo la había mirado en el parque, como si quisiera comérsela entera. Pero también había dicho que lo haría despacio, que no quería hacerle daño, que quería que ...
    ... disfrutara. ¿Le creía? No estaba segura. Ricardo era un cabrón, siempre lo había sido, con esas bromas subidas de tono y esa forma de pincharla que la sacaba de quicio. Pero también era… magnético. Había algo en él, en su voz, en sus manos, que la hacía querer arriesgarse. La verdad es que Ricardo tenía razón, no eran realmente familia, y eso tal vez le aclaraba las cosas, o lo viera menos malo. Que locura estaba siendo todo. Y el puto bolso estaba ahí, como trasfondo, lo deseaba más que a nada ahora mismo.
    
    Se pasó una mano por el pelo, frustrada, y pensó en el bolso. Cuatrocientos euros. Ese Michael Kors negro que había visto mil veces en la tienda, que sus amigas ya tenían parecidos y que Maite nunca le compraría porque “no sabía lo que costaba ganarse la vida”. El bolso era la excusa, lo sabía. No era solo por el dinero. Era por ella, por querer sentirse poderosa, por querer cruzar una línea que nunca había tocado. Pero el sexo anal… joder, eso era otro nivel. No era como perder la virginidad, que ya lo había hecho a los 17 con un novio que apenas recordaba. Esto era más grande, más oscuro, y una parte de ella estaba intrigada, como si hubiera una puerta cerrada que necesitaba abrir aunque diera miedo.
    
    Se imaginó cómo sería. Ricardo detrás de ella, sus manos en sus caderas, esa polla que no había visto pero que imaginaba grande, entrando despacio, abriéndola de una forma que nunca había sentido. Dolería, seguro. Pero también podía ser como decía Lucía, intenso, diferente, ...
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