1. Un plan perfecto para dos gemelas


    Fecha: 02/11/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Fetichismo Intercambios Autor: PetterG, Fuente: SexoSinTabues30

    ... ya que ambas estaremos en casa. Me gustaría iniciar una dieta estricta y una serie de ejercicios para mejorar tu figura hermanita. Lo digo sin ofender, pero ya es hora de que bajes unos cuántos kilitos.
    
    —¡Sí, mamá! No es mala idea, así te veras mucho mejor. Haz lo que la tía te ordene, yo también te apoyare.
    
    Al oír eso, Ana se alegró y sin poner pretextos ni excusas, acepto. Y al día siguiente, empezaron con los desayunos saludables, las caminatas matutinas y con las sesiones de Gym. Al principio, Ana se sentía exhausta pero poco a poco, notó los cambios: la cintura se reducía, las curvas se definían. Y al fin de mes, los resultados eran más obvios; cada vez más se parecía a Marcela. E incluso, el último día al pesarse, los tres celebraron al comprobar que Ana había bajado mucho peso.
    
    Finalmente, cuando llegó el lunes Ana regresó al trabajo. Pero ahora, lucia mas radiante y delgada, era genial los resultados que había logrado con el apoyo de su hermana. Y de hecho, las maridas que robaba en la oficina, lo confirmaban todo. Ella había cambiado, se veía mas atractiva, y su jefe al verla desde lejos, se sintió mas complacido.
    
    —Te ves increíble Ana, realmente hiciste un buen trabajo. Sígueme, que necesito platicar contigo sobre unos documentos que debo enviar hoy.
    
    Entonces, ella lo siguió y cuando ambos entraron. El cerro la puerta y le dijo:
    
    —Bien, espero que no hayas olvidado nuestro acuerdo, ya tengo una fecha definida. Será este jueves. Mira, mi vuelo sale ...
    ... a la una así que… pasaré por tu casa a eso de las siete y media. Asegúrate de que tu hijo salga pronto al colegio; así tendremos la mañana entera para nosotros. Le dije a mi esposa que iré solo al aeropuerto. Todo está perfectamente planeado
    
    —Entendido, señor. Estaré lista.
    
    Pero él, para asegurarse de que todo iba en serio, le dijo:
    
    —Me dijiste que estabas dispuesta a todo, ¿verdad?
    
    —Aja, es decir, si señor.
    
    —Bien, quiero me des una muestra de confianza. Haber, muéstrame tus tetas, ahora. Solo un vistazo, para saber que hablas en serio.
    
    —Ah, aquí?
    
    —Sí, vamos, nadie nos esta viendo ahora
    
    Entonces, Ana con sus manos temblorosas se fue desabotonando los primeros botones de la blusa, y mostró la tela de su sostén. Luego, bajo las copas del sostén, y le mostro sus senos voluptuosos.
    
    —Vaya… realmente estás comprometida. Eres perfecta. Bien, ya cúbrete, que no quiero que nadie más vea esto. Nos vemos el jueves, como acordamos.
    
    Ana, con el rostro aún ardiente, se ajustó el sostén y abotonó su blusa rápidamente, asintiendo sin mirarlo a los ojos.
    
    —Gracias, señor. No lo defraudaré.
    
    —Así me gusta. Ahora ve, sigue con tu trabajo.
    
    Ana salió de la oficina, el corazón acelerado, mientras la tensión del encuentro se mezclaba con el alivio de haber asegurado su puesto… por ahora. Y así Ana, trabajo hasta tarde y al llegar a casa, le contó todo a su hermana, y ella le dijo:
    
    —Estoy lista, no te preocupes. Lo único que te pido, es que ese día te escondas ...
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