1. Un plan perfecto para dos gemelas


    Fecha: 02/11/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Fetichismo Intercambios Autor: PetterG, Fuente: SexoSinTabues30

    ... a Marcela, y ella apenas se podía contener para no gritar de placer. Y Ana, estaba desesperada dentro del armario, sin saber que hacer. Cuando de repente, la puerta de la alcoba se abrió y Mateo lo vio todo.
    
    —¿M-ma… mamá?
    
    —Aaahhhhhh, miiieeeeerda hijo de puuutaaaaa!!!
    
    Fue todo lo que Marcela atinó a decir, mientras miraba a Mateo a los ojos y se orinaba temblando de placer. Sus fluidos salían disparados y se deslizaban sobre las piernas desnudas de aquel tipo que era un desconocido para Matero. Y él, se ruborizó y se acerco a golpear desesperadamente, la espalda de aquel hombre que tenia a su madre desnuda y abrazada.
    
    El tipo se dio la vuelta, y vio al muchacho. Entonces, recostó a Marcela en la cama y de un golpe, mando a dormir al piso al muchacho. Y el jefe, se acerco a Marcela y le dijo:
    
    —Te dije que te decidieras del mocoso
    
    —Pero, sí lo hice, hoy lo mande al colegio en la mañana
    
    —Y entonces, que ésta haciendo aquí?!
    
    —Pues, no lo sé!
    
    Y de repente, la puerta del armario se abrió.
    
    —Maldito, ya te tengo donde te quería.
    
    —¿Qué, pero que mierda es esto? No me digas que tú, o sea tú ¿tienes una hermana gemela?
    
    —Así es idiota
    
    — Mierda, pero ¿cómo pudieron engañarme? Esto no puede ser!
    
    —Pues si puede, tengo todo filmado en este celular.
    
    El jefe al darse cuenta de que estaba en apuros, se arrodillo ante ellas suplicando piedad. Ana sonrió, y le dijo que si no deseaba que su esposa se enterará. El debía ...
    ... cancelar su vuelo, y gestionar la transferencia de Ana a otra localidad, para nunca más tener que verlo, y que de ahora en adelante, le transferiría dinero mensualmente a una cuenta privada. Y él, al verse sin salida, aceptó, primero se vistió, hizo unas llamadas y cumplió con las exigencias. Finalmente, pidió disculpas una vez más, tomó sus cosas y se marchó de ahí.
    
    Más tarde, en un hospital, Mateo se despertó en una camilla. A su lado estaba su madre, y su tía Marcela viéndolo con los ojos llenos de lágrimas. El chico preguntó, qué había pasado, y su madre le dijo:
    
    —Hijo, al fin despertaste…¿No te he dicho que miraras bien las calles antes de cruzar?
    
    —¿Qué? No, espera… o sea, lo único que recuerdo era que… Ay, mi cabeza!
    
    —Oye, tuviste mucha suerte… Si te hubiese golpeado un carro, no la hubieses contado. ¿Cómo pudiste tenernos así de preocupadas?
    
    —No entiendo nada ¿pero por qué estoy aquí?
    
    Entonces, el doctor entró y dijo:
    
    —Hola, al fin despertaste… te recibimos hace un par de horas por emergencias, una moto te impacto y el responsable te dejo aquí. Gracias a Dios, traías contigo tus credenciales, así pudimos contactar a tu madre y a tu tía. Ellas estaban muy preocupadas.
    
    —No, no te levantes, debes descansar.
    
    —Eh, esta… bien
    
    Y así fue, como Ana y Marcela lograron encubrirlo todo a Mateo. Aunque para él, aún nada de eso tenía sentido, tenía un ojo negro, y era producto de un golpe. Pero decidió creerle a su Madre y a su tía. 
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