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Un plan perfecto para dos gemelas
Fecha: 02/11/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Fetichismo Intercambios Autor: PetterG, Fuente: SexoSinTabues30
... pero su miembro si que destacaba. Ana en el armario, sintió un calor creciente al ver el miembro de su jefe, era más grande que el de su ex esposo. Se tocó brevemente, luchando por resistir, arrepintiéndose un segundo de no ser ella, pero recordando el plan. Mientras tanto, afuera, su jefe se arrodillaba ante su hermana para quitarle los tacones lentamente. Luego, le deslizó las manos por sus piernas, subiendo hasta su minifalda para bajarla, revelando al fin, esa hermosa tanga rosada que se ceñía a sus curvas. —Tienes unas caderas perfectas… y ese trasero me mata. Luego, desabotonó la blusa y la abrió para revelar un brassier de encaje. El cual también lo desabrochó, para liberar sus grandes tetas redondas, cuyos pezones lucían bien erectos por la excitación. —Oh, esas tetas lucen increíbles… —Pues gózalas, que por hoy, son todas tuyas… —Que suavecitas… me encantan. —Oye, pero no te olvides de lo más importante. Yo también quiero mostrarte mi cosita. Al oír eso, el jefe se emocionó. Agarró las tiras de sus caderas, y le bajó la tanga, deslizándola suavemente por sus muslos. —Estás buenísima Anita… darte esas vacaciones, fue lo mejor que he hecho. Verte así, desnudita, es lo mejor que me ha pasado. Pero Marcela, envés de responderle algo. Metió un dedo en su vagina húmeda y se lo puso en la boca del jefe, silenciándolo. —Sshhh… Basta de palabrerías. Te deseo… hazme lo que quieras. Entonces, el tipo se dejo llevar y le besó el cuello ...
... mientras le tocaba los senos. Ella en cambio, agarró su miembro y lo masturbó expertamente, masajeando la punta en círculos con su palma, hasta que él no lo resistió más, y se vino en segundos. —Ahhh, mierda… Lo siento, se me salió. Perdóname, ya te ensucié la pancita. —No pasa nada Señor. Me encantó mucho verlo así… solo deme unos segundos ¿si? —No, espera, no te vayas —Tranquilo, no voy a huir Marce, se acercó a un cajón cerca del armario, sacó una caja de toallitas húmedas y se limpió el abdomen. Luego, regreso ante el jefe y se arrodilló ante él, y empezó a usar su boca para limpiar el resto de semen de él. —Guau… tú, si que estás preparada para todo, me encantas. No se cómo puede pensar en despedirte, soy un idiota. —No importa Señor, eso ya esta en le pasado. Mire, ahora solo quiero hacerlo venir otra vez más ¿si? —Sí sí, hazme lo que tu quieras… Entonces, ella sujetó su miembro y se lo puso entre sus senos para masturbarlo, y lo deslizó una y otra vez. Hasta que él también se animo, y le sujetó las tetas para facilitar sus embestidas. —Ah, sí, sigue… sigue! Quiero sentir tu semen en mis tetas. —Ahhh, sí…. sí, toma! Dijo jadeando mientras lanzaba un par de chorros en su pecho. Marcela sonreía, él suspira de placer, y ella aprovechaba para limpiarse los senos. Pero de repente, el se acercó y le dijo: —Ahora, yo también quiero complacerte, me dejaste tocarte? —Oh, claro, que debo hacer? —Solo ven, sentémonos aquí. El se sentó ...