1. Un plan perfecto para dos gemelas


    Fecha: 02/11/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Fetichismo Intercambios Autor: PetterG, Fuente: SexoSinTabues30

    ... primero en el borde de la cama, se hizo un poco para atrás, y le invitó a ella, a sentarse frente a él. Y así, cuando Marcela se sentó, apoyando su trasero contra su miembro. El pego su pecho a su espalda, le abrió las piernas, y deslizó sus manos en su zona íntima, húmeda y caliente.
    
    —Es increíble lo mojadita que estas para mí.
    
    Y sin decirle más, comenzó a masajearle el clítoris. Ana en el armario, no podía creerlo mientras se tocaba.
    
    —Ah, ah, sí… justo ahí. Ah, que bueno eres… vamos, sí, sí, sí…. hazme venir!
    
    De este modo, aumento la velocidad y ella se vino. Sus piernas temblaban y ella se reclinaba hacia él, arqueando sus espalda y haciendo su cabeza hacia atrás. Y el al verla así, decidió ahogar sus gemidos con un beso prolongado.
    
    Luego, cuando la vio dejar de temblar, susurró:
    
    —¿Puedo?
    
    —Ah, sí… métemela por favor.
    
    Entonces, ella se levantó y se acostó boca arriba en la cama con las piernas abiertas. Él escupió saliva en su vagina y deslizó el glande lentamente entre sus labios, para abrirse paso. Y Marcela, sentía perfectamente cómo ese miembro grueso le estiraba las paredes uterinas, llenándola centímetro a centímetro, calentándola más con cada avance en su interior.
    
    Mientras él sentía, cómo la suavidad y la humedad de esa zona, le envolvía el miembro con un calor acogedor, excitándolo al máximo.
    
    Luego, ambos se encontraron con las miradas, y él viéndola a los ojos, se movió lento, sacándolo un poco y empujando, acelerando ...
    ... gradualmente.
    
    —Ah, ah…. más rápido… vamos.
    
    Ella lo abrazó con las piernas, acercándolo más, y al sentirlo más profundo dentro de sí. Ella no pudo resistirse más, ni el tampoco.
    
    —Dios… estás tan apretada. Me vengo, mierda!
    
    —Aahhhh, sí, dámelo todo, vente, vente…
    
    Ambos se abrazaban, y permanecían muy pegados entre sí. Gemían al unísono, y experimentaban sus orgasmos de forma sincronizada. Sin embargo, el jefe se recupero rápidamente, y con todas sus fuerzas, tomó a Marcela de las caderas y ambos se pusieron de pie. Ella lo abraza por el cuello y se mantenía aferrada con sus piernas, a su cintura. Mientras él, sujetándole las nalgas, le hacia rebotar para penetrarla de pie.
    
    Esa situación, le excito más a Marcela y ella comenzó a saltar desesperadamente sobre él. Sus cuerpos chocaban y sudaban.
    
    —Ah, que rica la tienes… me encanta como me llenas.
    
    —Síguete moviendo así… apuesto que nadie te ha cogido como yo!
    
    —Ah, ah, es cierto…
    
    Y adentro en el armario, Ana también se estaba masturbando a gusto. Pero lo que nadie se esperaba, era que a unos metros afuera de la casa. Mateo ya estaba de regreso. El venía feliz, y algo frustrado, por haberse olvidado de decirles a su madre y a su tía, que ese día no tenía clases.
    
    Cuando al fin llegó, abrió la puerta y dijo:
    
    —Hola, ya estoy de vuelta!
    
    Y arriba, en la habitación, marcela y el jefe se quedaron fríos al oír ese saludo. Ana también se paralizo dentro del armario. Pero el jefe no se detuvo, la envistió con mas fuerza ...
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