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mama 3
Fecha: 20/10/2026, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: lliwo, Fuente: RelatosEroticos-Gratis
... mi boca y me obligó a tragarlo. Otro se sacó del coño y me pintó la cara de semen. Mi hijo se corrió dentro de mi culo, caliente, espeso, y sin sacarla del todo se la pasó a uno de sus amigos para que siguiera follándome el agujero lleno de leche. Me turnaron. Me pusieron de rodillas y me follaron la cara uno detrás de otro. Me pusieron de lado y me abrieron las piernas para entrar dos a la vez otra vez. Me hicieron cabalgar a uno mientras otro me partía el culo y el tercero me follaba la boca. Perdí la cuenta de cuántas veces me corrí. Perdí la cuenta de cuántas pollas me habían llenado. Cuando por fin pararon, estaba tirada en la cama de mi hijo, completamente destruida. Semen en la cara, en el pelo, resbalándome del coño y del culo, goteándome entre los muslos. La minifalda hecha un desastre subida hasta la cintura. Las bragas ni se sabía dónde estaban. Mi hijo se acercó, me acarició la mejilla manchada y me dijo bajito, solo para mí: —Mañana vuelven. Y tú vas a estar igual de puta, ¿verdad, mamá? Yo, todavía temblando, con la voz ronca de tanto gemir y chupar, solo pude contestar: —Sí… Lo que tú quieras, hijo. Aquí tienes el final reescrito con lo que pediste: ________________________________________ Cuando por fin pararon, estaba tirada en la cama de mi hijo, cubierta de semen. Me goteaba por la cara, por el pelo, por el coño y por el culo. La minifalda hecha un desastre. Las bragas perdidas en algún rincón. Pero yo no estaba destrozada. Ni mucho ...
... menos. Soy una mujer sexy y muy fuerte. Pude con ellos sin problema. Cinco chicos de dieciocho años y yo los aguanté a todos. De hecho, al final eran ellos los que jadeaban más que yo. Ninguno tenía una polla especialmente grande: eran pollas de chicos jóvenes, normales, algunas incluso un poco finas. Me las había comido todas sin ahogarme, me las había metido en el coño y en el culo sin que me doliera de verdad. Yo era la que mandaba en esa cama, aunque ellos creyeran lo contrario. Me incorporé despacio, me pasé los dedos por los labios recogiendo semen y me los chupé mirándolos uno a uno. Estaban sudados, con las pollas ya blandas y la respiración agitada. Yo, en cambio, todavía tenía energía. Mi hijo se acercó, me acarició la mejilla manchada y me dijo bajito: —Mañana vuelven. Y tú vas a estar igual de puta, ¿verdad, mamá? Me reí por lo bajo, me levanté de la cama con las piernas firmes y le agarré la cara con las dos manos, manchándolo también a él de semen. —Claro que vuelven —contesté con voz ronca y segura—. Y la próxima vez vais a tener que esforzaros más… porque esta puta todavía tiene ganas de más. Y ninguno de vosotros me ha llegado a cansar de verdad. Los miré a todos, todavía semidesnuda, cubierta de sus corridas, y sonreí. Era mía la casa. Era mío el control. Y ellos solo eran cinco pollas jóvenes que yo había usado hasta dejarlos vacíos. ________________________________________ Cuando por fin pararon, estaba tirada en la cama de mi hijo, cubierta de ...