1. Infiel por mi culpa. Puta por obligación (41)


    Fecha: 11/05/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: DestinyWarrior, Fuente: CuentoRelatos

    ... los dos! Por supuesto que a Fadia también. Pero no la hallaba. ¿Irnos nuevamente? Imposible, pues tu sueño estaba a punto de concretarse y yo no iba a ser la piedra en tu camino para hacerte tropezar y así evitar que se hiciera realidad. Aunque… ¡Maldita sea! Lo fui, finalmente.
    
    —Debería esperar a que mi idea de promocionarlo ante los directivos, por intermedio de Carmencita, cuajara, al igual que mi nombramiento como nueva jefa de ventas. Así que mientras tanto, debería callar y hacerte parecer que no ocurría nada malo conmigo y seguir adelante con mí… ¡Actuación! Por ello, simulaba estar bien, pero lo que nadie sabía era el temor que se había instalado dentro de mí. Y es que adolecía de amigas de confianza en quien apoyarme. Salvo Iryna, no existía ninguna persona en quien descargar sobre sus hombros el peso de este tormento. ¡Y no, cielo, no me mires así! Tú, aunque ciertamente y por mucho, el más confiable, igualmente eras el menos indicado. Por eso cuando regresaba casa, me entregaba por completo a hacerlos felices todo el tiempo y cuando podía quedarme a solas en algún momento, meditaba… ¡Pensando en todo!
    
    —Y en nuestra alcoba, estando tú ya dormido de medio lado, a mí, por el contrario, me costaba conciliar el sueño. Me abrazaba a ti, a tu espalda desnuda, rodeando con mis brazos a tu humanidad reposada e inocente, y yo culpable… ¡Me separaba! Daba la vuelta y ajustaba la almohada. Acalorada, sacaba mis piernas de debajo de las sabanas, y muy ansiosa hasta ...
    ... pensaba en cambiar el colchón, –echándole la culpa de mis desvelos– y me giraba de nuevo, mirando la silueta de tu cuerpo, respirando muy tranquilo del lado derecho y me sentía indecente, como si con mi presencia allí, tan cercana a tu izquierda, manchara con el color de mi piel nuestro pulcro lecho matrimonial.
    
    —Intentaba mantener cerrados los ojos, pensar en otras cosas, y contar ovejas… No me servía para nada. Las noticias relevantes del día, los chismes de la farándula o en la subida del dólar que beneficiaba las exportaciones, y hasta memorizaba las fechas que se aproximaban para pagar los servicios públicos; vi de nuevo en mi mente el consejo de una youtuber –famosa, pero soltera– donde desvirtuaba la monogamia y avalaba la mescolanza sexual. ¿Sin amor existe placer? Pensaba en todas esas tonterías porque al cerrar los ojos, no dormía recordando que debido a mi insensatez fui obligada a fallarte.
    
    —Así que ni tú ni nadie, se daban cuenta de la hazaña que era levantarme sin dormir apenas nada, y salir del enredo de aquellas sabanas, ilesa y con una sonrisa cuando me saludabas con un mañanero beso y tras él, tu acostumbrado te amo, preguntándome un poco extrañado… ¿Dormiste bien? Y yo, con otro beso, una sonrisa y mi apretado abrazo, te respondía… ¡Perfectamente! Todo para tranquilizarte.
    
    —Quería frente a ellos, Eduardo y José Ignacio, sentirme poderosa. Liberarme de su obsesivo capricho por sentirse el «number one» de los jefes de ventas del país, y sin que ninguna de ...
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