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Infiel por mi culpa. Puta por obligación (41)
Fecha: 11/05/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: DestinyWarrior, Fuente: CuentoRelatos
... saco, llevándose amabas manos hacia su espalda, se sacó una carpeta roja y me la entregó. Esa que tienes ahora en tus manos. Y del bolsillo posterior del pantalón, extrajo algo adicional y me dijo… —Su esposa, la señora Melissa, no fue despedida únicamente por su vínculo matrimonial. Ella no solo engañó a la compañía, sino también a usted. Lo lamento mucho arquitecto, créame. Sé bien el calvario por el que pasará, después de leer y ver esto, pues yo lo he vivido. Su señora… Ella mantenía una relación secreta con un compañero de trabajo. El pedante ese, que se cree la última Coca-Cola del desierto, entre otras cosas. Aquí está todo. Lo podrá observar con mayor… ¡Claridad! —Y, me entregó esto también. Una pequeña unidad flash, qué nunca fui capaz de insertarla en el puerto USB de mi computador, para husmear lo que había en ella. Supongo que… Con más evidencias visuales, de todo lo que me has dicho. ¡De aquello que no deseaba ver de ti! Es toda tuya también, Mariana. Tendrás que decidir qué hacer con ella. —¿De quién me habla? ¿Cuál relación? —Intrigado le pregunté, aunque en mi mente ya tenía grabado el nombre de tu amante. —Su mujer lleva meses en una relación sentimental, con el presumido de José Ignacio Cifuentes. Pero no se preocupe por él, ni por el jefe de ellos dos, su amigo Eduardo, el mismo que recomendó su proyecto a don Octavio, pero no para ayudarlo como usted o su señora pensaban, sino para alejarlo de acá. A ellos dos, igualmente, les pidieron la ...
... renuncia, aunque si por mí fuera, don camilo, le juro que, si hubiera estado en mis manos, a ese par les hubiese dado algo más que una carta y la liquidación. Yo los hubiera sacado a patadas y trompadas, echándolos sin nada. Por malparidos y pervertidos. Sobre todo, a ese hijo de puta cari bonito, que le encanta inmiscuirse con las mujeres de los demás, seduciéndolas y destrozando relaciones, como lo ha hecho con la suya. ¡Cómo lo hizo ya con la que yo sostenía, culeándose a mi María! —¿María? María, la señora de la caf… —Sshhh, sí. ¡Esa misma! Los pillé en la cocina y… Bueno, eso ya no importa. Tenga, arquitecto, y léalo antes de verse con su esposa, creo que por más doloroso que pueda ser, le abrirá los ojos y con eso, usted podrá tomar una buena decisión para el resto de su vida, y si me necesita para algo más, al final del informe encontrará mi número telefónico. A mí sí me gustaría colaborarle, con una que otra trompada a ese payaso siete mujeres. Mucha suerte don Camilo, y créame que lamento mucho enterarlo hasta ahora de esa situación, pero tenía mis manos atadas. —Lo sabía, maldición, lo sabía. Desde que lo vi allí, de pie contra la puerta cerrada de la sala de juntas… Yo lo presentí. —Al instante Mariana despega sus nalgas de la cama, y con el dorso de su mano derecha se retira la humedad en ambas mejillas, mirándome con dolor y frustración. —Y también adivinaste, ¿que tu adiestrado amante, te desobedeció y te ponía los cachos con la señora de servicios ...