-
Infiel por mi culpa. Puta por obligación (41)
Fecha: 11/05/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: DestinyWarrior, Fuente: CuentoRelatos
... generales? ¿La compañera sentimental del jefe de seguridad? —Pues no me extraña para nada, ya que ese era un rumor que se corría de voz a voz, por los pasillos de esa oficina, desde que llegué a trabajar. Para él cualquier hueco era trinchera. —Le contesto a su malintencionada pregunta y me acerco a él para promulgarle unas últimas palabras. —Desde siempre aprendimos a decirnos con miradas cuanto nos amábamos, a solas, o rodeados por multitudes. Sentíamos que nos faltaban horas, minutos y segundos, para postergar las despedidas bajo el marco de la puerta, al acompañarme hasta mi casa. Ahora, solo quisiera echar atrás el tiempo, y que los besos sinceros que nos dimos, los que dieron vida a nuestra relación, renazcan entre los dos, que le vuelvan a surgir desde su corazón y que, en el tuyo, no desfallezcan los latidos por los míos. —Y sacando valor de dónde no parece haberlo, desato el nudo de esta bata, para abrir los pliegues de la tela y mostrarle mi cuerpo desnudo. Para… —No es muy tarde, cielo. Aún podríamos… ¡Podemos hacernos el amor, una última vez! Ven dame tu mano. ¡Tócame aquí! —Y coloco su mano en mi pecho, al ladito de mi seno izquierdo, y enseguida su otro brazo me rodea, me aprieta contra él, pero… ¿Duda? Y en su abrazo me hace sentir a salvo. Mi corazón aliviado, en parte, acompasa el tamborilear del suyo. Entre la musculatura de sus brazos me calmo, pero quisiera estar con él una vez más, sentirlo dentro mío, retenerlo saboreando nuestro placer. ...
... Pero Camilo no quiere… ¿O sí? Tal vez igualmente le gustaría, más su razonado orgullo herido, le dictamina que se me resista. Por eso apartándolo un poco le digo… —Solo cuando deje de latir este corazón con fuerza, cada vez que estés cerca de mí, sabré que ya no me haces falta… Y aquí en mi cabeza, –y le tomó su otra mano y la llevo a mi frente– tu rostro ya no aparezca con asiduidad… —O en este lugar, –y le bajo la mano hasta hacer que me cubra con su palma mi pubis– ya no anhele acariciarme pensando en ti… Yo sabré, Camilo Andrés, que… Que he dejado de amarte. Y ten la seguridad que cara a cara, como lo hago ahora, te lo diré. Pero en este instante, como en todos nuestros momentos pasados, te aseguro que te sigo amando. —Comprendo qué no volveremos a ser… Qué no seremos tan confiados como antes, pues hemos mudado de piel. A nuestra historia juntos, ya le hemos agregado otros capítulos, y no quiero imaginar que hasta acá hayamos llegado, y en esta habitación de hotel indolente, y sin nuestra habitual intimidad, quede escrita la despedida de lo que no alcanzamos a realizar. —Por supuesto que me hago responsable de todos mis actos. Soy consciente del daño que le causé a nuestra relación. Lo que has escuchado, lo que has llegado a visualizar en tu mente, todas esas sensaciones de abatimiento, desolación, rabia, tristeza, decepción y dolor, son todas culpa mía. Y te agradezco por permitirme venir a verte, y sobre todo por escucharme nuevamente como al principio, desde ...