-
Infiel por mi culpa. Puta por obligación (41)
Fecha: 11/05/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: DestinyWarrior, Fuente: CuentoRelatos
... veces– por hacer realidad mis metas, hubieras mandado al carajo tu sensatez, e igualmente te habrías sacrificado por mi bienestar. —Te equivocas, Mariana. De cabo a rabo. Hallaría la manera o buscaría otros caminos. Intentaría hallarle al problema otra solución, y no haría nada de lo que tú hicis… ¡De eso! No te traicionaría ni vendería al mejor postor mi honorabilidad, mi dignidad, mi amor propio por nada del mundo; porque si no has caído en cuenta, nada conseguiste, porque todo, como puedes verlo ahora, lo perdiste. —¿Nada? ¿No harías nada? Ok, ok. Pues déjame decirte qué yo en ese momento, sentí que la oportunidad de librarme de Eduardo y de paso, conseguirle a la constructora los beneficios para pagarte por tus diseños, se me estaba escapando de las manos. Dejarme besar, sobar y coger por otro tipo más, estando tan sucia y untada de mierda hasta el cogote, como ya lo estaba, sabiendo que sería la última vez como lo tenía planeado, era la opción más viable, aunque siguiera siendo deshonesta contigo. —¿La última vez? Mariana, por favor. Después de todo lo que has vivido, ¿te creías capaz de cerrar las piernas, para no cagarme más la vida con tus mierdas? —Con su mirada perdida, decide obviar mi inquietud, para continuar relatándome enojada, su postrera experiencia. —¿Crees que para mí eso no fue nada? ¿Te escuchas bien? ¿Sugieres que para mí fue muy fácil, y que todo ello lo hice por gusto? Lo hice porque me importas demasiado, me sacrifiqué por tu futuro, ...
... intentando que te cumplieran con esas propuestas. ¡Si no querían hacerte socio, al menos que te pagaran bien por tus ideas! Así que cuatro cócteles Margaritas consumidos por mí, y una botella de Old Parr a medio terminar para él, que fueron la antesala de ese único y amargo polvo que me tuve que echar con el magistrado, aparte de escucharlo roncar toda la noche como un oso hibernando en su cueva, no eran nada para mí. Si lo había hecho antes por hacer felices a otros…, ¿por qué carajos no iba a entregar mi cuerpo una última vez, a cambio del bienestar de mi marido? —Muchas gracias Sor Mariana, por ser tan desprendida y entregada a los demás. –Le respondo con ironía y sí, con algo de amargura. – ¡No debiste hacerlo, y punto! Estaríamos bien. Me buscaría otro lugar para trabajar, o haría algo diferente. No lo sé, Mariana, pero hubiera preferido mil veces, mendigar en la calle por unas cuantas monedas, para llevar la comida a casa, a que tuvieras que pasar por todo eso que tú llamas, tormento, arrastrando de paso nuestro amor, hacía las catacumbas de este infierno, por el que estamos pasando. Mariana emite un sonido nasal. Un audible silbido tras la inhalación profunda que requiere para tranquilizarse. De hecho, camina por el pasillo hasta toparse con la puerta y se gira lentamente; me ausculta de pies a cabeza y se devuelve, blandiendo su mano derecha, con el dedo medio extendido y doblados, los dos de al lado, en clara señal de su ofuscamiento. De su boca entreabierta, no ...