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La Isla Evanescente 26
Fecha: 29/06/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Alex Blame, Fuente: TodoRelatos
... Recorrió el marco con sus manos sin ver ninguna palanca o picaporte. Las analizó y tampoco vio un rastro claro de magia, solo detectó un rastro de... vida, como si las puertas tuvieran una conciencia rudimentaria... Se concentró e intentó un hechizo de apertura de puertas, que no funcionó. Intentó otro más potente, con el mismo resultado. No había tiempo para sutilezas. Mientras estaba allí perdiendo el tiempo, aquellas sabandijas se le volvían a escapar de entre las manos. Pronunció un nuevo hechizo y una bola explosiva chocó contra la puerta con estrepito. La puerta tembló y una grieta se abrió en el dintel y avanzó un par de metros en dirección al techo. Los supervivientes de su escolta vieron la grieta con aprensión, pero no se atrevieron a decir nada cuando recurrió a uno de sus hechizos más potentes. La hechicera junto las manos y se concentró. El chico intentó decirle algo, pero la mordaza se lo impedía. Ella lo ignoró y un chorro de energía azulada salió del cuenco que había formado con sus manos, convergiendo en la primera puerta y haciéndola volar en mil pedazos. No contenta con ello no se paró y desplazó el chorro de energía a la altura del pecho, de derecha a izquierda haciendo volar la otras dos puertas. Las grietas de la pared se agrandaron y unos pedazos de argamasa cayeron sobre los soldados que mantenían el tipo a pesar de los nervios. Zananda se acercó a las puertas triunfante para encontrar que las habitaciones estaban... ¡Vacías! La ...
... hechicera fue de una puerta a la otra con los ojos desorbitados por la sorpresa, sin poder creer que no hubiese nada allí dentro. ¿Cómo era posible? El humo del incendio le hacía llorar los ojos y le irritaba la garganta y las grietas de la pared estaban convergiendo en una aun mas grande por la que ya cabía un puño y que no dejaba de crecer. Se agachó al lado del chico y le quitó al mordaza para interrogarle: —-¿Donde están los artefactos? ¿Os los habéis llevado todos? —preguntó agarrando al joven por la pechera y sacudiéndole. —No... No puedes intentar forzar las puertas. Son ellas las que te eligen a ti y son las estancias las que deciden que objetos mereces recibir. —respondió el chico. —Ya veremos si eso es verdad. —replicó ella. —Por favor... Nos vas a matar. —dijo el chico señalando las grietas que se habían extendido por toda la pared. Zananda ignoró las advertencias y concentrando todo el poder que le quedaba lanzó una bola explosiva al interior de una de las estancias. La explosión hizo temblar el edificio. Una ola de calor seco y cargado de electricidad la atravesó. Entre el humo pudo advertir que donde antes había una habitación había un enorme agujero por el que se podía ver el exterior del edificio. Detrás de la pared del fondo no había nada y nada sustentaba ya aquel muro. Con un estrepito de ladrillos rotos y maderas ardientes, toda la pared se desprendió y cayó hacia fuera. El resto del edificio retumbó y tembló. Zananda levantó el puño hacia el ...