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La Isla Evanescente 26
Fecha: 29/06/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Alex Blame, Fuente: TodoRelatos
... ahora es mía. —Es un chico insolente. —dijo Tair mirando hacia el mar. —Pero es mi hijo. Sangre de mi sangre. Con el tiempo lo entenderá y juntos no necesitaremos más. Arrasaremos con todo lo que se nos ponga por delante... La persecución y la búsqueda del arma definitiva en la Isla Evanescente había sido un fracaso casi total. Cuando despertó en la cubierta de su galera, ya de noche y vio al chico maniatado y amordazado a su lado, recordó todo lo ocurrido y no pudo evitar un grito de frustración. Desoyendo las recomendaciones de los médicos se había levantado inmediatamente para asomarse por la borda del navío. Las ruinas de la biblioteca ardían por los cuatro costados iluminando la noche y llenando el puerto, ya semihundido, de pavesas que arrastraba la brisa. Parte de la nave principal se había derrumbado así como dos de las torres y las pavesas habían empezado a prender en uno de los edificios accesorios. En medio de aquel desastre, el capitán de la galera, con buen criterio había mandado a todos los hombres disponibles a salvar todo lo que se pudiera, que no era mucho. A los pies de la pasarela un montón tristemente escaso de pergaminos y volúmenes humeantes se apilaban sin orden ni concierto, esperando su empaquetado. Pero el desastre no había sido total. Había dado con su hijo. Lórax había sido una sorpresa. Desde que se vio obligada a abandonarlo para poder huir, se había obligado a olvidarlo. Y lo había hecho tan bien que tardó varios días en asimilar que ...
... aquel chico era su hijo. Había crecido y se había convertido en un mago prometedor, pero había crecido en el bando contrario y para él solo era un bruja cuyo único objetivo en la vida era hacer arder el mundo. Desde que estaba en su poder, apenas le había sacado más que monosílabos. Estaba segura de que, de haberle dejado, hubiese intentado teletransportarse con sus amigos, pero un hechizo que le impedía concentrarse había evitado que su hijo pudiese hacer cualquier tipo de magia, para evitar que se hiciese daño o pudiese hacer daño a alguien. Lo que no esperaba es que cada vez que la insultaba o la intentaba agredir, sintiese un alfilerazo en el corazón. En el fondo no conocía a ese chico, no sabía nada de él, ni de su forma de ser, pero instintivamente deseaba agradare, que la reconociese como su madre y que la amase. No solo quería un mago a sus órdenes, también quería un hijo, un heredero a quién legar todo lo que estaba construyendo. ¿Lo conseguiría? Miró una vez más a la ciudad asediada, consciente de que la batalla más importante se jugaría en los próximos meses, la batalla por el alma de su hijo. Baracca De nuevo otra vez en aquella maldita capital. Regateando con aquel rey para conseguir lo que era suyo por derecho. En cuanto llegó a Holmur e intentó tomar posesión de su castillo, los funcionaros le remitieron a Limmerburg. Otra vez haciendo colas y untando funcionarios para poder estar ante el rey y que este se dignase a cumplir sus promesas. Odiaba a toda ...