1. Infiel por mi culpa. Puta por obligación (38)


    Fecha: 12/08/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: DestinyWarrior, Fuente: CuentoRelatos

    ... para consolarlo y cambiar su estado de ánimo. —¡Ufff! Vuelve y juega con sus pullas.
    
    —¡Ashh! Camilo, no me amargues el cappuccino por favor. ¡No fue así! Sencillamente se me hizo raro. Igual, me ocupé de nuevo con otras personas interesadas y solo, antes del mediodía, en un momento de respiro pude hablar contigo y con Mateo, para saber cómo la estaban pasando en su viaje a los llanos orientales.
    
    —Todo estaba bajo control. Quería meterse en la piscina junto a Natasha, pero Iryna cariñosa, le aconsejó aguardar un rato más, por aquello del mareo y estaba haciendo un berrinche de padre y señor mío.
    
    —¡Ajá! Si es verdad. Pero finalmente pudiste tener algo de relax y un poco de acción, según me contó Naty, omitiendo por supuesto que eras tú, refiriéndose al hombre que había asistido a su fiesta, y que la traía tan de cabeza, haciéndole cometer tantas locuras aquella vez.
    
    —¡Por Dios, Mariana! Ubícate. No me tenías a dieta, así que mis hormonas no estaban tan alborotadas, ni mi conciencia tan estúpidamente ciega, como para intentar una locura en las narices de su madre. Es verdad que Natasha me tenía seco con sus intentos de seducción y sus soñadas motivaciones, pero supe resistir.
    
    —«¡Aplícame bronceador, por favor!» —Me pidió colaboración, desabrochándose la parte superior de su bikini, y descuidadamente, permitirme observar el lateral de su seno izquierdo, y el rosa claro de su areola.
    
    —«¿Me ayudas con esto por favor?» —Tuve que ajustar y anudar a su cadera ...
    ... diestra, las tiras de la tanga, dejándome apreciar sin recato, la mitad de su pubis, y sus recortados rizos dorados. Por no mencionar que, en la fiesta por la noche, para celebrarle el cumpleaños, su manera de bailar conmigo fue algo más que cercana y sexual de lo que la canción ameritaba. Y todo en frente de sus padres y los demás invitados.
    
    —Así que, por lo visto, le creíste más a su adolescente fantasía, que a la imagen y sensatez del hombre que se supone conocías tan bien. Francamente, cometiste otra estupidez más.
    
    —Es que yo supuse que… Mejor dicho. Internamente deseé que lo hubieran hecho. No por algún tipo de compensación y equilibrar con tus cachos, la balanza de mi infidelidad. ¡No! En verdad quería que se hiciera realidad tu sueño, logrando finalmente vivir esa experiencia.
    
    —¿Sabes qué? No me dejé enredar tan fácil como tú lo hiciste con ese hijo de puta. Con ese, Siete mujeres. ¡Yo sí pensé en ti, y en al amor que te tenia! Y no podía hacerle ese desaire a nuestra fidelidad. —Me dice y se levanta de la mesa, colocando su taza con enojo sobre la superficie de cristal, y me mira, pero no con tristeza sino por el contrario, la furia se le refleja en sus ojos.
    
    —¡A mí no me enredó él, ni nadie más! Ya te lo he explicado un millón de veces. Lo hice yo solita por… ¡Estúpida! —Se me agota la paciencia y termino por gritarle.
    
    —Por supuesto, tú y tus ideas. ¡Vete a la mierda, Mariana! —Le grito yo también, y al cruzármela, la empujo sin querer.
    
    —¡Ahh! ¿Sí? ¿Eso ...