Femdonia.Azotaina con público
Fecha: 24/03/2025,
Categorías:
Dominación / BDSM,
Autor: slipper, Fuente: TodoRelatos
... porque soy suyo, y si me equivoco, lo pago y me castiga, porque creéis que soy tan bueno como decís? porque ella me ha enseñado, y me ha enseñado con mano dura, que es como enseña un Ama, y como mejor se aprende, al menos yo.
Me encantaba como me estaba saliendo el discurso, yo allí de rodillas a los pies de mi Ama, con sus compañeras y amigas oyéndome boquiabiertas como la alababa, no podía estar más a gusto, así que proseguí por supuesto.
-Pero es que hay más Marta, cuando estábamos en el pub, he cogido una pequeña rabieta por una tontería, y mi Ama las rabietas, me las corta rápidamente, ella sabe cómo bajarme los humos, lo ha pasado por alto en el pub, pero aquí lo he pagado , tú no te has dado ni cuenta de la rabieta, pero ella sí, y cada vez tengo menos rabietas de esas, y sabes lo que te digo, que le agradezco en el alma cada guantazo y cada zapatillazo y cada azotazo con los que me corrige mis rabietas de niñato, y le agradezco cada una de las palizas que me ha dado y que me va a dar, porque lo hace para que mejore, pero sobre todo lo hace porque soy suyo, y para mí no hay nada más grande en todo el mundo que ser de mi Ama, que pertenecerle en cuerpo y alma.
Entonces me giré, la agarré ...
... de las manos, y se las besé.
Julia empezó a hacer palmas, y las primas la siguieron, miré a mi Ama, y os juro que me emocionó verla con lágrimas en los ojos, Ella también estaba emocionada,y yo no podía estar más feliz.
Entonces me dijo al oído.
-Tómate un gin-tónic, te lo has ganado.
Quince minutos después de aquello, todas se fueron y nos quedamos solos, yo iba a fregar los vasos y a recoger un poco el salón cuando oí como mi Ama me llamaba, y antes de que llegara al sofá me dijo.
-Desnúdate.
Lo hice rápidamente, no sabía lo que me esperaba pero la cara de mi Señora era de felicidad, así me eché en sus brazos con cierta tranquilidad, sin decirme nada me empezó a besar, y nos besamos como adolescentes, ella me mordía el torso, yo le magreaba los pechos, una previa en toda regla, entonces me dijo, y sin parar de besarnos me dijo:
-Que sepas que estás castigado.
-Si mi Ama.
-De momento, hoy solo vas a cenar lo que yo te dé.
-Lo que diga mi Señora.
-Pues ya puedes empezar.
Entonces la desnudé entre arrumacos y pasión, y mi cena fue Su néctar divino, lo tomé en cuatros grandes tragos, el primero a las siete de la tarde, y el último a medianoche. No creo que haya cena mejor.