1. Mi hermana siempre estuvo más buena que yo


    Fecha: 27/08/2025, Categorías: Infidelidad Autor: fernan, Fuente: TodoRelatos

    ... débil resistencia.
    
    No podía respirar con aquel vergazo golpeándome en la garganta. Cuando se corrió al final retrocedió un poco, para agarrarse a mis tetas con vicio… me llenó la boca de un semen espeso como propulsado por sifón. Y no sólo la boca, me salía semen por la nariz, me cayó en las gafas, en el pelo… Fue asqueroso.
    
    Empecé a toser y me volví. De rodillas y a gatas busqué en mi bolso donde llevaba un botellín de agua con el que pensaba hacer pasar aquel mal sabor de boca… pero entre el semen sobre mis gafas y el desorden del bolso de cualquier chico, tardé más de lo que pensaba en encontrarlo, tosiendo con aquel sabor a espárragos agrios en mi boca… Craso error. Lo comprendí tarde, cuando noté las manazas del calenturiento galeno subiéndome la falda, recorriendo mis muslos, apartándome las braguitas de un tirón violento…
    
    –No, no…
    
    Sentí aquel pollón al asalto del fuerte por la retaguardia en un momento en que la guarnición estaba desprevenida y ya no quedaba nadie en el consultorio a aquellas horas.
    
    –No… no….
    
    Quise sacarle de su error… Pero ya fue tarde. Aquel miembro ebrio de viagra no había tenido suficiente y buscaba justa satisfacción tras tantos preliminares. Si de cara le había parecido Sara, de espaldas aquello ya no tenía remedio. Del primer embate, me aplastó la cara contra el bolso de Loewe, que Sara me había dejado ya por ser de la temporada pasada. Sentía el cuero en mi boca, en mi lengua… pero eso no me facilitaba hablar. Y menos cuando ...
    ... el virulento doctor me estaba administrando su más duro tratamiento sin anestesia.
    
    –¡No! ¡Yo no!! Umpffff…. ¡Por ahí no! Aughhhhh.
    
    Me había pasado. Con la viagra, con la media mamada, con todo aquellos preliminares que yo había aplicado de un modo tan irresponsable. Porque mi joven instrumento de venganza no sólo se estaba equivocando de hermana sino de agujero, optando por un camino que hasta entonces yo había mantenido vedado a acercamientos de ese jaez. Al principio sólo había entrado un poco. Pero en cada sacudida aquello penetraba más y más, haciéndome ver las estrellas.
    
    –¡Tu hermanita va a quedar bien satisfecha! –farfulló Mario Lorenzo ya fuera de sí.
    
    Y dolía sí… aunque también gozaba, a mi pesar. Jodida por dentro no sólo por cómo me estaban taladrando mi pobre agujerito, sino por el modo en que una vez más el mundo, el universo entero, se volvía contra mí, a la vez que mi hermana Sara volvía a irse de rositas.
    
    –¡Esto es lo que no te da tu maridito, zorra!
    
    Ni mi maridito ni nadie. Acababa de perder mi virginidad anal por nada. Mi planes no podían haber salido peor.
    
    Tras unos minutos de émbolo inclemente el doctor se corría en el culo erróneo. En el mío, más en concreto. Me hubiera gustado avisarle de su error pero los dos orgasmos que me proporcionó de manera consecutiva me impidieron darle explicaciones más allá de los alaridos de placer que llenaron la vacía consulta médica. Cuando salió de dentro de mí, por fin, exhausto, sin aliento, volvió al ...
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