1. Albast.Capítulo 27


    Fecha: 30/12/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Alex Blame, Fuente: TodoRelatos

    ... aquella visión le hubiese conmocionado, pero el entrenamiento sirvió para algo y los instintos tomaron el mando. En cuanto vio el mutante sobre Hilde reaccionó por instinto y descerrajó dos tiros en su cabeza. Las balas blindadas hicieron su trabajo y la cabeza de aquel bicho reventó.
    
    Mike a su lado, abatió a uno de los guardias y disparó al hombre de la gabardina de cuero, que estaba tirando de un oficial de las SS hacía una puerta del fondo, pero este reaccionó suficientemente rápido como para que una bala, que iba directa a su corazón, se alojase en su brazo.
    
    El guardia restante usó a la bestia como parapeto, disparando con su MP 40 para cubrir la huida del hombre de la Gestapo y el oficial de las SS. Aquellas dos sabandijas tuvieron tiempo suficiente de colarse en el dormitorio de Wust y cerrar la puerta antes de que ellos se encargasen del guardia restante.
    
    La puerta de Wust estaba atrancada y a pesar del forro de madera, era evidente que estaba blindada. Mientras los comandos intentaban forzarla, Douglas y Lotte se acercaron a Hilde que yacía inconsciente bajo el cuerpo del mutante.
    
    —Está viva. —dijo Lotte mientras le daba unos cachetes en la mejilla para espabilarla.
    
    —Yo... yo no sé nada... No me pegues más, por favor. —murmuró atontada.
    
    —Soy yo, mi amor, Lotte. Tu americano ha venido a recogerte.
    
    Hilde abrió los ojos un instante, mientras la arrastraban de debajo de la mole de carne del engendro y le arropaban con la casaca del uniforme que ...
    ... Wust se había quitado y colgado de una silla para torturarla con más comodidad.
    
    —Marcus... en uno de los trasteros... está muy mal... —pudo decir Hilde con un hilo de voz.
    
    Corría por los pasadizo sin poder explicárselo. Soldados ingleses, allí, profanando su sacrosanta institución. Wust estaba loco de rabia, deseaba acabar con todos aquellos cerdos y hacerlos sufrir como las sabandijas que eran. El puto Goering debería haberlos hecho reventar cuando tuvo la oportunidad. Detrás de él corría el agente de la Gestapo. A pesar de ser un civil había reaccionado rápido y había logrado que la bala que iba a su corazón solo le diese en el brazo. Tenía mala pinta, pero no tenían tiempo. En cuanto estuvieron a salvo tras la puerta blindada, le hizo un torniquete con un almohadón y se internaron en los pasadizos. No tenían mucho tiempo. Tenían que salir de allí lo antes posible. Era paradójico que los pasadizos, que habían servido para que aquella perra traidora le espiase, ahora facilitaran su huida.
    
    Bajo unas escaleras, giró a la izquierda y se metió en la habitación de Greta.
    
    —¿Qué haces? No tenemos tiempo. Tenemos que salir de aquí. —dijo Gerhard apretando los dientes— Necesito un médico.
    
    Wust lo ignoró y entró en la habitación. Encontraron a von Hula sentado al lado de la cama, inspeccionando el estado de un gotero que tenía conectado al brazo de la mujerona, que descansaba en la cama, con aire cansado, pero tranquilo. A su lado, envuelto en una manta, algo grande se ...
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