1. Unos vecinos influencers 7. LA CENA


    Fecha: 16/02/2026, Categorías: Infidelidad Autor: LuzOscura90, Fuente: TodoRelatos

    ... justo cuando me levantaba para mirar, por enésima vez, el reloj del salón. 21:34.
    
    —Joder… —murmuré para mí—. Tienen que ser ellos.
    
    Me acerqué a la puerta con ese paso entre resignado y culpable de quien sabe que ya ha quedado mal, y abrí. Y allí estaban: Teddy y Lucy.
    
    Teddy iba impecable —cómo no— con su aire de tipo que no necesita esforzarse para llamar la atención. Llevaba una camisa blanca de lino con más botones abiertos que cerrados, lo justo para que el mundo supiera que hacía deporte y no tenía complejos. El pecho al aire, ligeramente bronceado, parecía saludarme antes que él. Los pantalones, unos chinos en tono arena, perfectamente ajustados. En los pies, mocasines de verano sin calcetines. Como si la vida misma fuese un anuncio.
    
    Detrás de él, Lucy, iba vestida con un conjunto blanco que no parecía buscar atención, pero la atrapaba inevitablemente. Su blusa, de un tejido suave y fluido, caía en un escote drapeado que se abría como una cascada silenciosa sobre su pecho. No llevaba mangas; los hombros al descubierto añadían un aire de frescura veraniega, pero también una confianza casi desafiante. Por detrás, la tela se recogía en un nudo que dejaba entrever la espalda desnuda, como si la prenda misma jugara a ocultar y revelar a partes iguales.
    
    Combinaba la parte superior con un short de canalé, también blanco, que abrazaba sus piernas con una mezcla justa de elegancia y atrevimiento. Las líneas verticales del tejido acentuaban su figura sin recurrir ...
    ... a excesos.
    
    Los tacones eran sencillos y lo suficientemente altos como para estilizar la figura, pero no tanto como para parecer que buscaban impresionar. El cabello caía suelto sobre los hombros: ondas oscuras, gruesas, peinadas con esa aparente dejadez que sólo se logra con esmero.
    
    Llevaba pocos accesorios. Unos pequeños pendientes apenas visibles relucían tímidamente, como si prefirieran dejarle el protagonismo a su mirada. Esa mirada... directa, firme, ligeramente inclinada hacia el juego, como si escondiera un comentario que nunca diría en voz alta.
    
    Teddy me abrazó sin preguntar, con ese exceso de confianza que sólo algunos pueden permitirse sin caer mal.
    
    —¡Cabrones, qué os queda! —soltó entre risas—. Llevamos treinta minutos esperando. Pensábamos que os habíais muerto ya.
    
    —Ya sabes cómo son las mujeres —respondí, mientras sonreía de forma cómplice a Lucy—. ¡Clara! —grité hacia el piso de arriba—. ¡Teddy y Lucy ya están aquí!
    
    —¡Bajo en dos minutos! —me respondió la voz desde lo alto.
    
    Otros dos minutos, pensé. ¿Cuántas unidades temporales caben en esos famosos dos minutos?
    
    —Pasad, venga —les dije, haciéndome a un lado—. Nos tomamos una copa mientras.
    
    Lucy negó con dulzura.
    
    —No, esperamos, no te preocupes. Seguro que Clara no tarda nada —dijo con voz melosa, como si no supiera que eso era una mentira piadosa de manual.
    
    Teddy se inclinó hacia mí, con ese gesto que sólo hacen los que están a punto de decir algo que saben que no deben.
    
    —Hay ...
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