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Unos vecinos influencers 7. LA CENA
Fecha: 16/02/2026, Categorías: Infidelidad Autor: LuzOscura90, Fuente: TodoRelatos
... ti no? No respondí. Porque en el espejo retrovisor, vi cómo Teddy, aprovechando una curva, "perdía el equilibrio" y su mano aterrizaba en el muslo de Clara. Solo un segundo. Menos de un segundo. Pero fue suficiente.Clara no lo apartó de inmediato. ¿Lo notó? ¿O lo permitió? Teddy retiró la mano con una sonrisa de disculpa que no llegaba a sus ojos. —Perdona, curva cerrada —dijo, pero su mirada en el retrovisor me encontró. Desafiante.Retador. El restaurante estaba a solo diez minutos, pero cada segundo en ese coche era una prueba. Lucy tarareando, su pierna rozando la mía cada vez que frenaba. Teddy, detrás, contando algún chiste sucio que hacía reír a Clara más de lo normal. Y yo, con las manos blancas sobre el volante, preguntándome: ¿Cuándo se convirtió esto en un juego donde todos perdemos? O peor… ¿Cuándo dejé de importarme? Teddy, desde el asiento trasero, se inclina hacia delante, su aliento caliente rozando la oreja de Clara. —Oye, ya que vas vestida como si fueras un tío —dice, arrastrando las palabras con esa voz que sabe a provocación—, que mínimo vayas sin sujetador. Clara gira la cabeza, sus ojos brillando entre la sorpresa y la indignación. Pero antes de que pueda responder, Teddy se mueve con rapidez, su mano rozando el respaldo del asiento de Lucy. Con un gesto rápido, empuja ligeramente a Lucy hacia delante, haciendo que el vestido se deslice un centímetro más abajo en su espalda. —Mira —dice Teddy, deslizando un dedo por la ...
... piel desnuda de Lucy—. Ella va sin sujetador. ¿No es lo más justo que vayáis en igualdad de condiciones? Lucy no se inmuta, como si estuviera acostumbrada a ser usada como carnada. Incluso sonríe, mirándome de reojo, como si esto fuera un juego entre los tres y Clara fuera la única que no sabe las reglas. Clara exhala, conteniendo una risa nerviosa. —Teddy, no sé qué te pasa hoy, pero estás insoportable —dice, pero su voz no tiene la firmeza que debería. Teddy no se rinde. Se reclina, sus ojos verdes clavados en mí por el retrovisor. —Verdad, Armando? —pregunta, arrastrando mi nombre como un reto—. ¿No es lo más justo? Mi mandíbula se tensa. Maldito hijo de puta. Sabe que si digo que sí, estoy entrando en su juego. Sabe que si me niego, pareceré un marido celoso y aburrido. —Hombre, Clara —digo, forzando un tono casual que no siento—, yo creo que es lo más justo, sí. Además, nadie se va a dar cuenta de que no llevas sujetador… solo nosotros. El silencio que sigue es denso, cargado. Clara me mira, sus cejas ligeramente arqueadas, como si no pudiera creer que estoy de acuerdo con Teddy. —¿En serio? —pregunta, su voz un susurro incrédulo. Teddy no la deja pensar. Se inclina aún más, su boca cerca de su cuello. —Vamos, princesa —murmura, su voz un hilo de seda envenenada—. ¿O es que te da miedo? Clara sostiene su mirada, y por un segundo, creo que va a mandarlo a la mierda. Pero entonces, con un movimiento lento, calculado, lleva una mano a su ...