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Unos vecinos influencers 7. LA CENA
Fecha: 16/02/2026, Categorías: Infidelidad Autor: LuzOscura90, Fuente: TodoRelatos
... sobre su propio bulto, acariciándose con disimulo "Teddy..." - Lucy protestó débilmente, siguiendo la dirección de su mirada por el retrovisor. Pero él no apartó los ojos de Clara. "Relájate, cariño. Solo estoy... ajustándome" - murmuró, mientras su pulgar dibujaba círculos obscenos sobre la costura de sus vaqueros. El coche se detuvo frente a la casa de Teddy con un suave chirrido de neumáticos. El motor se apagó, pero la tensión entre los cuatro seguía vibrando, más palpable que nunca. Teddy fue el primero en salir, estirando su cuerpo musculoso con una sonrisa de satisfacción. Sus ojos verdes brillaban con malicia bajo la luz del porche mientras se acercaba a mi lado del coche. —Bueno, banquero… —susurró, abriendo mi puerta—. Ha sido una noche interesante, ¿no? No respondí. No hacía falta. Lucy salió después, deslizándose del asiento del copiloto con la gracia de una gata en celo. Se acercó a mí y, antes de que pudiera reaccionar, me rodeó el cuello con sus brazos. —Hasta pronto, Armando —murmuró, mientras sus labios, aún hinchados por la mamada en el callejón, rozaban mi mejilla. Su aliento olía a alcohol y a Teddy, y su pecho presionó contra el mío con una intención que no dejaba lugar a dudas. Clara salió después, su camisa ahora irremediablemente abierto hasta el ombligo. Teddy no perdió tiempo: la envolvió en un abrazo que era demasiado íntimo para ser casual. —Vecina… —susurró, sus labios rozando su oreja mientras una mano descendía ...
... hasta la curva baja de su espalda— Clara no se apartó. Al contrario, sus dedos se aferraron a sus bíceps por un segundo demasiado largo, como si necesitara apoyo para no caer. Teddy rió, bajo y sensual, antes de soltarla. Y entonces, llegó mi turno. Teddy se acercó a mí, su cuerpo imponente bloqueando la luz del porche. —Banquero —dijo, extendiendo una mano que sabía que no era solo para un apretón. Lo abracé, sintiendo el calor de su cuerpo, el olor a sexo y sudor que lo envolvía. Y entonces, lo inesperado: —La próxima vez —susurró contra mi oído, sus palabras tan calientes que casi quemaban—. Será dentro de tu casa. Me separé bruscamente, pero su sonrisa no se inmutó. Sabía que sus palabras habían encontrado su objetivo. Lucy y Clara se despidieron con un beso en cada mejilla, pero fue más que un simple gesto de cortesía. Fue un pacto. Una promesa. —Hasta pronto—dijo Lucy, guiñándole un ojo a Clara. Teddy nos observó desde la puerta de su casa, su silueta recortada contra la luz cálida del interior. —No tardéis mucho en volver —dijo, antes de desaparecer dentro, llevándose a Lucy de la mano. Clara y yo nos quedamos solos en la noche, el eco de sus palabras flotando entre nosotros como una amenaza… O una invitación. Los pensamientos me golpeaban como olas sucias mientras caminábamos hacia nuestro dormitorio, el eco de la noche aún ardiendo en mi piel. ¿Qué demonios me está pasando? Clara iba delante, su camisa abierta hasta el ...