1. Conny, una dulce tentación 6


    Fecha: 25/03/2026, Categorías: No Consentido Autor: Roger David, Fuente: TodoRelatos

    ... inclinándose hasta que su aliento a alcohol quemó su oreja—. Nunca he conocido a una chica como tú.
    
    Conny lo miró con una risa que mostraba más nerviosismo que a alegría, pero no apartó la mirada. Sus ojos, oscuros y brillantes, se clavaron en los de él con una confianza extraña. “—¿Por qué no me detengo?”, se preguntó, pero la pregunta se ahogó en el calor que subía desde su estómago. “—Es solo un viejo amable. Es… normal”.
    
    Pero no lo era.
    
    Mientras tanto, en otro sector del gimnasio, Natalio y Rufino se abrían paso entre la multitud con la frustración marcada en sus rostros.
    
    —¡Maldita sea! —exclamó Rufino, mirando en todas direcciones, ajustando su traje con manos temblorosas por el alcohol y la lujuria—. ¿Dónde se metió esta pendeja?
    
    —Ese viejo… —masculló Natalio, sus ojos escaneando la pista de baile—. Sabía que iba a aprovecharse.
    
    —Si no nos apuramos se la va a culear antes que nosotros…
    
    —¡No tiene que habérsela llevado muy lejos! —gruñó Natalio frunciendo sus cejas, agudizando su sentido de la visión por si la veía en algún punto del gimnasio—. Ese viejo con cuerpo y rostro de sapo… —seguía alegado.
    
    —¡Natalio, busca detrás del escenario! —interrumpió Rufino con su voz cargada de una lujuria que ya no disimulaba—. Si la tiene ahí… no tardará en usarla… Yo buscaré en los vestidores…
    
    Pero el gimnasio era un laberinto de cuerpos y sombras, y Conny, con su vestido azul y su risa ...
    ... tensa, ya no era visible para los dos lujuriosos profesores. Ellos no sabían que, en ese momento, ella ya no estaba bailando, y que tampoco estaba muy lejos.
    
    Pero la multitud era un laberinto de cuerpos en movimiento, luces parpadeantes y risas estridentes. Conny había desaparecido. Solo quedaba el eco de su risa, el recuerdo de su sinuosos cuerpazo brillando bajo las luces, y la certeza de que, en algún rincón oscuro, ya podría ser demasiado tarde para intervenir.
    
    Por otro lado, en la oscuridad de una bodega abandonada del instituto, solo sabía dios lo que podría estar ocurriéndole a la bella orientadora Melissa, quien momentos antes había sido símbolo de autoridad, pero que ahora era una prisión de carne y tela ajustada. Sus palabras de oposición se ahogaban en el silencio de las paredes frías, mientras los dos hombres ebrios convertían su resistencia en un juego. “Solo un baile… Solo un roce… Solo un momento”, se escuchaba desde afuera. Pero en ese lugar, donde la luz no llegaba, ese "solo" ya no significaba nada.
    
    Conny, ajena a todo eso, encontrándose en el rincón oscuro, al otro extremo del gimnasio, aceptó otro trago de aguardiente. Don Úrsulo, con el miembro ya duro como una roca, sonrió, con una de sus callosas manos sobando el muslo de Constanza, mientras le servía. Y así ese sábado, el que había comenzado con competencias, flores, y victorias, se volvía cada vez más oscuro.
    
    (Continuará) 
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