1. Conny, una dulce tentación 6


    Fecha: 25/03/2026, Categorías: No Consentido Autor: Roger David, Fuente: TodoRelatos

    ... que rayaba en lo hipnótico, mientras el vestido, ahora más corto por el movimiento de estiramiento, dejaba entrever el muslo izquierdo cada vez que daba un paso, para luego hacer lo mismo con el derecho. Era un cuerpo hecho para ser admirado, para ser deseado, pera pecar con él, pero también para ser temido, y más por las peligrosas piruetas que podía hacer en los aires, como todos sabían.
    
    Don Úrsulo, con el vaso de cerveza apretado como si fuera su talismán de la buena suerte, sintió el sudor frío correr por su nuca, diciéndose que el único lugar donde debía estar ese joven ejemplar de jovencita, era ahí, con él.
    
    Cuando Conny ya iba pasando frente al puesto de cervezas, el viejo almacenero hasta sintió ese característico aroma a rosas y sudor fresco que provenía del cuerpo de Constanza, el que lo golpeó como un puñetazo. Ese delicioso olor lo había sentido muchas veces al interior de su negocio cuando la joven pasaba a comprar chicles de menta, lo que le hizo salir desde las sombras para que la joven lo viera. En ese momento, y ya a solo unos cuantos metros de distancia, sus miradas por fin se encontraron.
    
    Los rojos labios de Conny, entreabiertos en esa deliciosa sonrisa inocente que era común en ella, se curvaron aún más al reconocerlo. Era una de esas sonrisas de amistad, sin malas intenciones, muy al contrario de la socarrona sonrisa que se le dibujó a don Ursulo en el rostro.
    
    El viejo almacenero, sintiendo el calor de Conny antes de que se le acercara, le ...
    ... hizo una señal con la cabeza, y ella se acercó, avanzando acompasada hacia él con su cuerpo joven y lleno de vitalidad embutido en ese ajustadísimo vestido azul que la hacía ver como una Diosa.
    
    Y claro, el rincón del gimnasio donde don Ursulo había esperado a esa hermosa joven de 18 años, era un remanso de sombras en medio del caos festivo, una verdadera boca de lobo. Las luces apenas llegaban ahí, bañando el espacio en destellos intermitentes que hacían de sus siluetas algo efímero. El aire olía a cerveza derramada, a sudor juvenil, mezclándose con el perfume que Conny se había aplicado antes de salir del vestuario. La joven llegó hasta él con una sonrisa tímida y candorosa, con sus dedos jugueteando con el borde del vestido, como si quisiera asegurarse de que seguía cubriéndola.
    
    —¡Vaya! —exclamó Don Úrsulo, con su voz ronca por el alcohol y la anticipación, mientras extendía una mano que rozó el brazo de Conny con una lentitud propia de un depredador tanteando a su tierna presa—. Parece que el cielo se abrió y dejó caer un ángel…
    
    Constanza se sonrió corto, quizá algo tensa, mientras se acomodaba el cabello hacia tras e sus hombros con un femenino movimiento de manos, las que temblaron al hacerlo. No era de miedo. Era la incomodidad de sentir los ojos de su viejo admirador clavados en su escote, y en el modo en que el vestido se adhería a sus caderas como una invitación. Pero no se alejó. No podía. Él le había traído flores, había sido el único que la había reconocido. ...
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